Inversión segura
En medio de un ambiente convulsionado por la política y con miles de problemas sociales a flor de piel, el deporte se ha convertido en el tubo de escape para muchos panameños.
Está comprobado que cuando una selección nacional o un deportista panameño representa al país no existen banderas políticas. Todos se ponen la camiseta de Panamá.
Aunque hay que reconocer que en los últimos años los distintos gobiernos han decidido invertir más en instalaciones deportivas y centros de alto rendimiento, todavía falta mucho por desarrollar.
Los atletas panameños son dignos de admirar, muchos de ellos deben trabajar para sobrevivir y entrenar en sus tiempos libres. En deportes como el boxeo y el fútbol, donde el entrenamiento físico es clave para obtener resultados, hay historias sorprendentes.
En el caso del fútbol, Panamá ni siquiera tiene una liga profesional y los jugadores reciben salarios mínimos. Incluso algunos juegan gratis para sus clubes y por amor a la camiseta.
En el interior del país los casos son más dramáticos, nadie vive del deporte. Pero han surgido campeones mundiales de boxeo, medallistas panamericanos y jugadores con sello de grandes ligas.
Bajo estas condiciones es imposible querer competir con los grandes cuando en Panamá muchos deportistas tienen que andar en buses y pidiendo prestado para comer.
Las instalaciones deportivas son importantes, pero es indispensable darle la categoría al deporte. Porque no pensar en un ministerio de Deporte y crear programas eficientes de becas deportivas.
Además de incentivos formales para los campeones y entrenadores deportivos bien remunerados.
Cada dólar que se invierte en el deporte tiene ganancia asegurada. Alejas a los jóvenes de las calles y complaces a un país.
Si realmente se pone en práctica una estrategia para impulsar las actividades deportivas, sin excepciones, se estará garantizando que el nombre de Panamá siempre esté en escrito en letras doradas.
