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Inversiones en infraestructuras y crecimiento económico

Por: Redacción 26/12/2014

Aun cuando la región de América Latina y el Caribe (LAC) en su conjunto figura en el Índice de Competitividad Global (ICG) como una región rezagada, varias economías están mostrando signos de prosperidad – y gran parte de ello se atribuye a inversiones considerables y significativas en infraestructura.

Chile, trigésimo tercero en el Índice de Competitividad Global (ICG) del Foro Económico Mundial, y cuadragésimo noveno en infraestructura, es el país de América Latina y el Caribe (LAC) que ocupa el primer lugar. La calidad relativamente alta de su infraestructura de transporte dentro de un marco económico estable y de políticas públicas sólidas, ha hecho de Chile la economía más competitiva de la región – con expectativas de mayor crecimiento-.

A pesar de que algunos países han sufrido debido a diversos factores económicos, otros países de LAC escalan los niveles de competitividad global Panamá (48 en ICG), Costa Rica (51), Brasil (57) y Colombia (66).

Si bien cada uno de ellos tiene mucho trecho por recorrer para sentar las mismas bases que las economías más avanzadas de Asia y Europa, cada uno sigue realizando inversiones importantes y estratégicas en proyectos de transporte significativos a largo plazo.

Por ejemplo, el presidente de México, Enrique Peña Nieto, ha prometido reforzar las inversiones del país para potenciar el motor del crecimiento económico mexicano. Un elemento clave de su plataforma es el Programa Nacional de Infraestructura (PNI), que incluye inversiones de gran alcance en proyectos ferroviarios y viales valorados en $1,3 billones. Es significativo que el Gobierno y los contribuyentes no llevarán la carga solos, pues una gran parte de la inversión proviene de colaboraciones público-privadas.

Colombia —donde el segundo mayor obstáculo para hacer negocios en el país es una infraestructura inadecuada, según el Foro Económico Mundial— está dedicada a aumentar su competitividad realizando fuertes inversiones en infraestructura. Su gobierno, como el de México, ha sancionado una ley de colaboración público-privada que permite a organismos extranjeros invertir a través de ventajosas concesiones del estilo “construir-operar-transferir”.

Por supuesto, el hecho de que este verano Brasil fue el anfitrión de la Copa Mundial de la Fifa y más adelante de las próximas Olimpiadas de Verano en 2016, ha acelerado el desarrollo de numerosos proyectos de infraestructura de transporte. Ello deberá reducir los vertiginosos costos de logística y estimular el crecimiento de los negocios mucho después de terminados los juegos.

Estos países han observado las conclusiones principales de la VI Cumbre de las Américas, celebrada en Colombia en 2012.

Un mandato revelador fue la necesidad del compromiso de toda la región para mejorar la calidad y cantidad del transporte y así reforzar la competitividad intrarregional y global.

El último reporte del ICG reiteró esos sentimientos, notando que “Para alcanzar los niveles más altos de productividad, se necesitan nuevas acciones involucrando reformas estructurales muy necesitadas e inversiones para la mejoría de la productividad”.

El resto de LAC debe prestar atención. Las oportunidades para competir en la región y el mundo nunca habían sido mayores, pero un crecimiento sostenido y a largo plazo no ocurrirá si descuidamos necesidades institucionales importantes, entre ellas la educación, la gestión financiera y la preparación tecnológica.

Y realizar inversiones estratégicas en activos de infraestructura, modernos y robustos, es fundamental para fortalecer el motor económico de la región.

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Miércoles 5 de agosto de 2026