Invertir en la niña para disminuir la pobreza
No nos cansamos de decirlo: educa a una niña y estás educando a una sociedad. Este 12 de julio se celebra el Día de Malala. ¿Por qué es importante? Porque Malala es la cara de esta lucha para que todos tomemos en serio la educación de las niñas.
A Malala Yousafzai le dispararon los talibanes por su deseo de ir a la escuela. Ella y su familia han sufrido por el deseo de superación de una niña. Y todos tenemos mucho que aprender de esta adolescente que hoy cumple 16 años.
Jóvenes de todo el mundo se están uniendo a Malala para hacer escuchar su voz. Hoy, niños, niñas y adolescentes –junto a Malala– están ocupando la Asamblea General de las Naciones Unidas para que los oigan, para que las naciones, los diputados, los legisladores y todos comprendamos que se debe priorizar la educación de las niñas.
Son 650 chicos y chicas los que estarán allí y Plan Internacional, organización de desarrollo sin fines de lucro, está apoyándolos en esta iniciativa, que también se está dando simultáneamente en otros países. Plan también invita a todos a levantar sus manos a favor de la educación de las niñas. Si levanta la mano y se toma una foto —que puede montar en Flickr o Facebook— para unirse a este importante movimiento mundial, estará contribuyendo a conseguir un millón de manos levantadas para pedirle a las Naciones Unidas que priorice este tema.
Los chicos y chicas solo piden a los Estados que se cumpla la segunda meta de los Objetivos de Desarrollo del Milenio: “Todos y todas con educación de calidad para el año 2015”.
HOY, NIÑOS, NIÑAS Y ADOLESCENTES –JUNTO A MALALA– ESTÁN OCUPANDO LA ASAMBLEA GENERAL DE LAS NACIONES UNIDAS PARA QUE LOS OIGAN, PARA QUE TODOS COMPRENDAMOS QUE SE DEBE PRIORIZAR LA EDUCACIÓN DE LAS NIÑAS.
Hoy día las cifras son alarmantes: en el mundo, unos 57 millones de niños en edad de recibir educación primaria no están en la escuela; de estos, 30 millones son niñas. A una de cada tres niñas en el mundo se le niega la educación ya sea por violencia, discriminación, pobreza o embarazo temprano (este último es consecuencia de abuso en muchos casos).
En América Latina, la desigualdad está causando que las niñas y las mujeres se queden rezagadas. Esto lo vemos todos los días en nuestro país: pese a que en algunos sectores las niñas tienen un rendimiento superior al de los niños en la escuela y en la universidad, las mujeres siguen con muy poco acceso al poder político e igualdad en la remuneración. Solo mire a su alrededor: ¿cuántas mujeres son diputadas? ¿Cuántas son presidentes en América Latina? ¿Gana una mujer lo mismo que un hombre en la empresa donde labora?
Según la Cepal, pese a las altas tasas de conclusión de la enseñanza primaria, la mayoría de los jóvenes de 15 a 19 años que no logran terminar este ciclo provienen de los estratos de menores ingresos o de zonas rurales y con frecuencia son indígenas o afrodescendientes (2008).
Y al observar con detalle, más allá de los promedios, las niñas enfrentan rezagos marcados por cuestiones de género, lugar de residencia, razones socioeconómicas y su etnia. En la medida que estas dimensiones se suman, se agudiza y complica su problemática.
¿Sabía que un año adicional de educación secundaria aumenta ingresos potenciales de una niña de 15 a 25%? Los estudios aseguran que las niñas con educación son niñas con poder. Las niñas empoderadas pueden contribuir a romper el ciclo intergeneracional de la pobreza. Al educar a las niñas, darles cariño, salud y protección, ellas mejorarán las vidas de todos los que las rodean.
La niña que completa su educación tiene menores probabilidades de experimentar violencia, casarse a temprana edad o ser madre cuando todavía es una niña; mayores probabilidades de reinvertir sus ingresos en su familia, comunidad y país, y mayores probabilidades de convertirse en un agente de cambio en la sociedad.
Así, apoyar y promover la educación de las niñas es una de las mejores inversiones que podemos hacer para contribuir a disminuir la pobreza. Les invitamos a reflexionar y a unirse a Malala hoy 12 de julio, levantando sus manos en apoyo a la educación de las niñas, y a hacer la diferencia en la educación y la vida de una niña.