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Ironías políticas


En días pasados oí en el café un coro de amigos y conocidos que se quejaban de lo mal que les había pagado el Gobierno, después del triunfo de mayo del 2009. Unos decían que acompañaron en la campaña al diputado tal “ toda la distancia”, y que ahora no había manera de que los recibiera, y prácticamente no quería hablar con ellos. Otros decían que todavía, a estas alturas del partido, no habían llegado los nombramientos de ellos.

Hablando de ironías políticas, yo también tenía algunas cosas que decir. Recordaba que, desde la madrugada de la explosión del 20 de diciembre de 1989, en que los gringos tumbaron la dictadura, y empezaron a perfilarse los funcionarios del nuevo gobierno de Endara, entre la gente que ocuparía cargos importantes estaba el licenciado Rogelio Cruz, que había sido secretario del presidente Ricardo de la Espriella y hombre de gran afinidad con los cuarteles. ¡Y él sería nada menos que el Procurador General de la Nación!

Sí, la política es ingrata y paradójica. Les conté que muchos amigos de la dictadura obsecuentes (obedientes, rendidos, sumisos), andaban por ahí, durante el gobierno de sus líderes, sin trabajo, pegando sablazos para poder comer. Y cosa curiosa, en septiembre de 1982, un día al salir de mi casa me encontré con un mensajero de los cuarteles diciéndome que me felicitaba, porque yo iba a ser nombrado Gobernador de Chiriquí. Yo, que era militante abierto del civilismo y mantenía una campaña periodística y personal contra la dictadura, me desayunaba con que me ofrecían la Gobernación. Por supuesto que la rechacé inmediatamente. Y al llegar a Radio Chiriquí, donde trabajo desde hace muchos años, me dijo la señora Argelis Pinilla, que el Capitán Córdoba me acababa de llamar por teléfono, y me pedía que lo llamara urgentemente al suyo. A Argelis le dije que yo sabía para qué me llamaba, que le dijera que no aceptaba el cargo que me ofrecían, si volvía a llamar. Y salí, y en la calle me felicitaban por el nombramiento… A todos les repetía lo mismo: que no lo aceptaba…

Otro día, para esos tiempos, me informaron que el diputado Camilo Gozaine, que siempre fue mi amigo pese a nuestras diferencias políticas, me había recomendado para Jefe de Relaciones Públicas de una importante institución del Estado; y a él le dije también que no podía aceptar el cargo.

Pero vean lo que me sucedió en el gobierno de Endara, por quien yo había mantenido una campaña peligrosa y agresiva durante la dictadura. Poco después de haber ocupado el cargo, yo le envié una carta pidiéndole el cargo de Embajador en Argentina. Y el señor Endara nunca me contestó mi carta. Y un ministro que me decía que él hablaría por mi para que ocupara ese cargo, después supe que no había hecho nada, mientras me repetía frecuentemente que estaba luchando por mí…¡ Y desde hacía varios meses habían nombrado a otro!

El filósofo indio Osho, de quien se dijo que “ junto con Gandhi, Nehru y Buda , habían cambiado el destino de la India”, al preguntarle su opinión sobre la política contestó: que la maldecía, porque “ toda política es sucia; no hay ninguna limpia”. Agreguemos por nuestra parte: Es repugnante…