Irónica realidad
Más allá de asumir la responsabilidad de los actos vandálicos y las agresiones físicas contra funcionarios de la Universidad de Panamá, las organizaciones estudiantiles amenazaron con demandar ante la Corte Suprema de Justicia las sanciones que les impusieron las autoridades.
Resulta irónico que estos dirigentes estudiantiles que hace algunos días lanzaban piedras y golpeaban a un camarógrafo de la UP estén hablando de justicia. Sus malas decisiones les están saliendo caro.
Las autoridades universitarias no deben ceder ante las presiones de estos grupos radicales. Las sanciones aplicadas son un claro mensaje de que no se puede jugar con las leyes y se debe respetar la investidura de la primera casa de estudios superiores del país.
La irresponsabilidad de estos grupos ha dejado serias consecuencias que no pueden ignorarse y, por lo contrario, marcan un antecedente negativo para el país.
Más de 10 mil estudiantes se encuentran perjudicados con la suspensión de las clases y el proceso de acreditación debió ser aplazado debido a que no existen las condiciones para realizarlo.
Cada día que se pierde clases, debido a las protestas violentas y los actos de vandalismo, representa un golpe a la educación nacional. Es un atentado contra aquellos que sí quieren estudiar y salir adelante respetando las leyes.
Los dirigentes estudiantiles deberían ser más serios y asumir su papel en esta crisis. No se puede pedir justicia cuando se violan las normas de conducta y la estabilidad de un país.
Si en verdad apuestan por el desarrollo del país y el mejoramiento de la calidad de vida de los ciudadanos, entonces, es tiempo que se dediquen a estudiar y a proponer cambios.
