Isla San José
Después de insistentes gestiones del Ministerio de Relaciones Exteriores de Panamá, el Gobierno de Estados Unidos se ha comprometido a la remoción, a su riesgo y costo, de las bombas sin detonar que están diseminadas en la isla San José, que fuera escenario de sitios de defensa y pruebas armamentísticas de las fuerzas armadas de ese país.
El canciller Fernando Núñez Fábrega dio a conocer que técnicos militares del país del Norte limpiarán la isla San José de las armas, algunas con sustancias tóxicas, usadas en entrenamientos experimentales durante la vigencia del Tratado de la Zona del Canal. Próximamente arribarán expertos del Pentágono para localizar las armas, fotografiarlas sobre el terreno, diseñar los operativos de limpieza, detonar las bombas y despejar el área de armamentos que habían quedado rezagados. Una vez concluya la remoción, Panamá quedará excluida de la lista de países con armas químicas sin detonar, cumpliendo dispositivos de la convención de Naciones Unidas que prohíbe las armas químicas.
Las gestiones de la remoción sin exponer vidas humanas y el medioambiente ecológico de la fauna y flora de la isla San José se iniciaron durante las administraciones de Mireya Moscoso y Martín Torrijos. El artículo cuarto del Tratado del Canal de Panamá sobre uso de los sitios de defensa estableció que a la terminación de cualesquiera actividades u operaciones, los Estados Unidos están obligados a adoptar todas las medidas para asegurar, hasta donde sea viable, que toda amenaza a la vida, salud y seguridad humanas sean removidas de cualquier sitio de defensa, área de coordinación militar o porción del mismo, en la fecha en que cese la autorización para su uso por parte de las Fuerzas de los Estados Unidos. Antes del traspaso de cualquier instalación, los dos Gobiernos se consultarán con relación a sus condiciones, incluyendo la remoción de las amenazas a la vida, salud y seguridad humanas, y la compensación por su valor residual, si lo hubiere.
Sobre la base de la letra y el espíritu del Tratado del Canal, se procederá a la remoción del armamento convencional y no convencional del territorio panameño. El tratado contempló, asimismo, la protección del ambiente natural, y se comprometieron Panamá y Estados Unidos a aplicarlo de modo consistente para preservar la integridad ecológica mediante una comisión mixta que procesará informaciones sobre este aspecto en las áreas identificadas dentro de la zona del Canal. Diversos abogados internacionalistas, biólogos, ingenieros, estudiaron el tema de la remoción de armas. El biólogo Carlos Arellano Lennox dijo en un estudio sobre el Canal que pudiera pensar que el peligro de estos proyectiles que nunca llegaron a explotar ya no existe en razón del tiempo transcurrido desde su lanzamiento.
Sin embargo, hallazgos de bombas, granadas y otros artefactos utilizados en años anteriores en la isla Iguana, en el campo de tiro de Emperador en Arraiján, y en otros puntos, demuestran que alguno de estos pueden penetrar la capa arcillosa bajo la capa superficial terrestre y no son degradados, permanecerá su peligrosidad. La remoción de artefactos militares no detonados representa una antigua y constante preocupación de expertos panameños que estudiaron los sitios de defensa y los lugares de experimentación de armas químicas, preocupación que se llevará a ejecución el próximo año en la isla San José.