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Italia construye lazos sólidos de cooperación con América Latina


Desde el año 2003, cuando se celebró la primera Conferencia Italia-América Latina, hasta la fecha, el subcontinente registró en su conjunto un desarrollo pujante, económica y políticamente, y en estos mismos ocho años el sistema de las “Conferencias” evolucionó paralelamente, consolidándose y afinándose. Italia, también a la luz de la difícil situación financiera mundial que llama a todos –gobiernos, organismos internacionales, sociedades civiles – a nuevas responsabilidades y a mayor coordinación, aspira a profundizar y reforzar su tradicional diálogo con América latina.

Junto con nuestros amigos latinoamericanos, estamos construyendo lazos sólidos y duraderos, que refuercen las perspectivas de la colaboración bilateral, concreta y diversificada, como del enlace y el acercamiento a la misma Unión europea. América latina es un actor global con el que Italia y Europa deben establecer una relación estratégica, promoviendo la integración entre Sistemas País. Hace tiempo ya que Italia emprendió este camino con América latina, valiéndose de los lazos privilegiados que brotan también a raíz de la presencia de comunidades de italianos, y de descendientes de italianos, grandes y dinámicas.

Con el subcontinente hemos dado vida a un método, un planteamiento único en su género a partir de 1966, el año de la creación del Instituto Italo-Latinoamericano, que es a todas luces una casa común para Italia y sus 20 miembros latinoamericanos.. Ahora estamos dotando a la Conferencia Italia-América latina, que se celebra hoy y mañana en Roma, de un secretariado permanente, a confiar al IILA, precisamente porque trabajamos junto con los países latinoamericanos en pie de igualdad. También podemos contar con la Fundación UE-LAC, a la que Milán y París están vinculadas por un lazo estratégico en los sectores de la cooperación industrial y cultura.

Este año las sesiones de la conferencia se dedicarán a temas urgentes y esenciales para el desarrollo de América Latina, sobre los que tenemos mucho que sugerir y sobre los que queremos obrar en estrecha colaboración con el Banco Interamericano de Desarrollo.

El primer tema se refiere a la cooperación industrial. El modelo italiano de los distritos industriales es el que resulta más adecuado para la exigencia latinoamericana de desarrollar sus territorios de forma equilibrada. La puesta en marcha de cadenas productivas que vinculen los conocimientos con la innovación tecnológica y la competitividad es una prioridad para América latina, y en este proceso es fundamental el aporte italiano y europeo.

El segundo tema es el de la seguridad democrática, que constituye uno de los desafíos más importantes y arduos, sobre todo en América central. La criminalidad organizada alrededor del tráfico de drogas, amén de la consiguiente violencia difusa, son una lacra que podemos y debemos combatir juntos. Italia participa en el grupo de amigos del plan de acción para la seguridad en Centroamérica y, coordinando y asociando sus esfuerzos con los del Sistema de Integración Centroamericano, de España, de México, de Colombia y de Estados Unidos, quiere ofrecer el aporte de su experiencia y su historia.

Finalmente, es crucial gobernar los impetuosos procesos de globalización, que imponen vínculos nuevos y más intensos en busca de reglas compartidas. Sabemos que la Unión de Naciones Suramericanas, ante las turbulencias financieras que afectan a Occidente, está barajando opciones para prevenir crisis análogas. Se trata de una prueba de previsión y responsabilidad sobre la que estamos dispuestos a discutir e interesados en un intercambio de ideas, en un diálogo abierto. La relación que Italia quiere seguir construyendo con América latina, también mediante las Conferencias, es el fruto de la conciencia de que hay márgenes muy amplios para hacer más en todos los campos, y que son muchas las potencialidades todavía por aprovechar.

En 2011 Italia celebró los 150 años de su historia unitaria, y en esa ocasión contó con la presencia de numerosos Presidentes latinoamericanos, cuyos países fueron entre los primeros en reconocer la unidad de Italia. Este año, en ocasión de la V conferencia, Italia a su vez quiere atestiguar su proximidad concreta a una América Latina más fuerte, dinámica, activa, dueña de su propio destino y partícipe en la construcción de un futuro común.