Jerga presidencial

Por: Redacción 30/08/2011

Desde los tiempos de la campaña electoral, el actual mandatario de la República ha intentado imponer el sello personal en sus actos, el vestuario y el lenguaje, obviando muchas veces las reglas de protocolo.

Es cierto que el pueblo lo eligió abrumadoramente para tomar las mejores decisiones, más allá de cómo vista y se exprese; sin embargo, no se justifica el uso de palabras altisonantes, so pretexto de que así habla la población.

El mandatario ocupa el cargo público más importante del país y es la cara de Panamá en todo el mundo. Además, es la figura que debe servir de modelo a una sociedad que actualmente enfrenta la desaparición paulatina de los valores morales.

Por eso resulta incongruente que el gobernante aparezca en los medios de comunicación pronunciando una serie vulgarismos, evidenciando la decadencia que enfrenta el solio presidencial.

El jefe del Ejecutivo pretende un contacto directo con su gente y trata de romper ese muro ególatra que han mantenido algunos de sus antecesores, pero sin percatarse está causando el efecto contrario.

El presidente debe aprender a mantener la cordura y no expresar palabras de doble sentido en público ni en privado, pues debe entender que, a través de los medios de comunicación, le llega a miles de niños y jóvenes sin criterio formado que pueden copiar su mal estilo de pronunciarse.

La educación panameña enfrenta uno de sus peores momentos, a pesar de los millonarios presupuestos que se destinan todos los años para mejorar su calidad.

Por ello, el presidente debe recomponer su manera de actuar, pues con el paso del tiempo podría cosechar lo que un día sembró, y con lo visto hasta la fecha, no será nada agradable.

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Miércoles 27 de mayo de 2026
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