Jesús el Maestro: “...por el ojo de una aguja”
En un hecho sin precedentes la prestigiosa revista Times para conmemorar el final y advenimiento de un nuevo siglo, preguntó a sus lectores quién es el personaje más importante de la historia. Sin duda frente a hombres importantes y que dejaron huella como Napoleón, Alejandro Magno, Confucio, y tantos otros que sin duda usted mencionaría, y que muchos de ellos se sabe donde están sus tumbas; se escogió a uno como el personaje más importante y de mayor influencia en la humanidad: Jesús de Galilea. Acostumbro hacer abstracción, análisis y reflexiones sobre los hechos trascendentes de Nuestro Señor Jesucristo; justo es la Semana Santa, la ocasión propicia para reflexionar sobre Jesús, su vida, su muerte, su sacrificio supremo y su resurrección.
No podemos en esta Semana Santa pasar por alto las importantes enseñanzas de Jesús El Maestro. Para ello evitemos en lo posible la fascinación del teólogo, las citas bíblicas textuales o la simple memorización. Mejor es enfocarse en pocas frases del Maestro y su verdadero significado en lo cual siempre hay profundas enseñanzas de vida.
Para interpretar hay que tener a Dios en el corazón y trasladarse a ese tiempo, y enfocarse en la historia, costumbres y vivencias del oriente, es decir el contexto histórico-cultural de la Escritura.
Le ayudo con este único ejemplo de Marcos 10: 17-28. Sin duda la expresión “…por el ojo de una aguja” es muy conocida y mal explicada en nuestro tiempo. No es la aguja de coser. Al referirse a lo difícil que es para el rico abandonar su riqueza, de su amor al dinero al ponerla en primer lugar, Jesús utiliza esta expresión “el ojo de una aguja” tomándola de la estructura conocida que era la muralla que rodeaba una ciudad, y a las grandes puertas de acceso a la ciudad.
Las puertas al caer la noche se cerraban, pero quedaba una sola oportunidad para pasar por una puerta pequeña que le decían “el ojo de una aguja” por lo angosto y difícil del pasadizo. El Maestro se enfoca en esta visual de un rico mercader montado sobre un camello tratando de entrar por esa puerta estrecha. Muy difícil, si no se desprende de todos los bienes que lleva, de la mercadería; probable ni siquiera entraba el camello. Es muy seguro tendría que pasar inclinado o arrodillado, lo cual indicaba una postura de sumisión.
Jesús el hombre de Galilea, el Resucitado, el Dios-hombre enviado del cielo para mostrarnos el camino para la salvación de nuestras almas, nos indica a través de esta enseñanza que pongamos atención a cómo conducimos nuestras vidas, a despojarnos de lo que nos es tropiezo, y que no podemos olvidarnos de las cosas espirituales y no debemos depositar toda nuestras esperanzas en bienes y dinero sino en Dios.
Los invito a todos a reflexionar y a poner nuestra mirada en las cosas realmente trascendentes y en Jesús el Maestro.
Escritor.
