Jesús, entre política y religión
Cuando Jesús vino al mundo, la tierra de Israel era un hervidero de pasiones y de acciones de todo tipo. Para la época gobernaba Herodes el Grande, de origen idumeo, región al sur del reino de Judá. Por ser un vasallo de Roma y de tal manera ostentar el poder, no dudó jamás en exterminar a cualquiera que pudiese ser una mera sospecha para ejercer su poder. En tales condiciones, el misticismo judío proclamaba que el Mesías debía venir al mundo para esas fechas. Siguiendo su habitual táctica, no le conmovió autorizar la matanza de los inocentes.
Desde esa perspectiva empieza la vida de Jesús en el mundo. Políticamente era un indeseado, porque representaba el reino de Dios en la tierra. Su reino no era de este mundo, Juan 18-36.
Para la misma época convivían en Israel la comunidad de los esenios, los cuales eran reconocidos por practicar los bienes en comunidad, eran grandes sanadores, eruditos y conocedores, así como guardianes de las tradiciones y el material escrito desde siglos atrás, por lo cual poseían estabilidad económica, conocimientos y medios terapéuticos y sanadores. Es muy probable que Jesús conociese a los esenios por cuanto las enseñanzas del mismo eran al parecer de común conocimiento.
En Lucas 13,10-17 se narra cómo sanó a una mujer en sábado, lo que causó gran revuelo en la comunidad de los saduceos y fariseos, porque la ley lo impedía. Para los esenios, el sábado era de Dios y sus criaturas.
Nuevamente en Lucas 14,1-6 Jesús sana a un hidrópico, a lo cual pregunta a los maestros de la ley que si alguno se le cayese una bestia en un pozo, no la rescataría. Jesús es dueño del sábado.
El valor de las leyes y los mandamientos son en Jesús la salvación de las personas, no están para condenarlas sino para guiarlas y ayudarlas en esta vida. La interpretación de las escrituras era política, implicaba dominio psicológico y emocional sobre una sociedad, con el fin de dominarla, hacerla sumisa, ya que solo unos cuantos podían interpretar la ley de Dios. La mujer pecadora es llevada ante Él, pero no la condena y no permite que los demás lo hagan, con una simple inquisición: el que esté libre de pecado… que tire la primera piedra, luego le dice ve y no peques más.
Los esenios estaban separados de los fariseos y saduceos por estas cuestiones y daban más importancia a las personas que a la política. Esta comunidad tenía un referente, el denominado Maestro de Justicia. Jesús lo materializó muy bien porque era el más justo de los hombres.
También es probable que varios esenios lo siguieran y fuesen sus discípulos y dieran las bases de organización de las primeras comunidades cristianas.
En cuanto a Roma, en Lucas 20, 20-26, cuando se le pregunta si es lícito pagar el tributo al César, contesta: Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios, de esta sola frase pueden hacerse mil explicaciones por lo complejo y profundo que implica respetar las leyes, pero servir a Dios sobre todas las cosas.
En su arresto, cuando llega ante Pilatos, que tenía fama de sanguinario, este no lo quiere crucificar, Jesús era un hombre de Dios que sorprendió a un hombre de guerra y lo hizo conmoverse por su valentía y humildad.
Jesús no era un problema para Roma, era un problema para el statu quo político-religioso del Israel de la época, que en su propio contexto odiaba a los romanos y no tenían en Jesús el sanguinario asesino que suponía Barrabás y que estaba más acorde con su pensamiento y sus acciones. Barrabás exterioriza los métodos y circunstancias de la época en Israel.
La política y la religión marcharon de la mano en contra de Jesús.
El domingo encontraron la tumba vacía. Los romanos no permitirían nunca que el cadáver fuese hurtado, menos aún los sacerdotes del templo, y los discípulos estaban acabados. Pedro más que todos. Así solo entre el sábado al domingo no pudieron jamás armar una estrategia para tomar el cuerpo del maestro, era condenarse a muerte por crucifixión.
El domingo quedará para cada persona de la forma como quiera interpretarlo, para mí la Resurrección es un hecho. Un tema que no me toca a mí abordar; pero sí puedo decir que en la época de nuestro Señor Jesús, se era religioso y también político… eso hoy en día no ha cambiado mucho.