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Jornadas mundiales de la juventud


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Si algo no hemos de eludir es un comentario, precisamente, a este movimiento masivo juvenil religioso católico que se lleva a cabo en Río de Janeiro, Brasil. Tuve la suerte de poder ver por EWTN una cobertura visual y bastante extensiva del suceso de la llegada en vuelo de Alitalia del primer papa latinoamericano, Francisco, el argentino. Meterme a buscar epítetos adecuados para calificar la multitud de gentes que ya desde el sitio donde aterrizó el vuelo, estaba lleno de seguridad y mucha gente que no era de seguridad, entre esas la presidenta de la República de Brasil que fue la que dio el primer saludo de bienvenida sin mayores palabras, luego el papa abordó un vehículo pequeño precedido por uno negro que supuestamente debería haber sido el que lo transportaría. Se ve que el protocolo brasileño para esta ocasión era algo especial. Y especial fue lo que se vio en todo el trayecto del sitio de llegada hasta la catedral, ya que quedó en manos de las multitudes que más pareciera caso que organización, donde hordas de multitudes se abalanzaban hacia el vehículo donde viajaba Su Santidad; pareciera haber sido dominado por las multitudes, sobre todo en el momento que dos filas de inmensos buses cubrían dos paños de la carretera, cualquiera hubiera pensado que habían caído en las manifestaciones ocurridas semanas antes pero gracias a Dios no fue así. En Brasil todo es “lo más grande do mundo”, así fue la carretera que unía Copacabana con la catedral de Río, parecía infinita a ambos lados, atestada de gente que ovacionaba al papa. Al llegar a las afueras de la catedral cambió el pontífice de transporte y abordó el papamóvil abierto, en el cual surcó por el centro de Río para después abordar un helicóptero que lo llevó a un palacio en una colina, donde se tuvo el protocolo de llegada y la presidenta pronunció un discurso; luego vino el saludo del papa Francisco a todos los peregrinos, en donde dijo lo que va a ser la leitmotif de la Jornada: “No tengo ni oro ni plata lo único que les traigo es a Jesucristo”.

Y nosotros y muchos católicos seguimos por los medios todo lo que venga de la evolución de los hechos en Río de Janeiro. (Estoy escribiendo el martes).

En ocasiones anteriores hemos escrito sobre lo que pensamos de estas Jornadas Mundiales de la Juventud que no dejan de ser un evento triunfalista en un mundo donde se valoran los triunfalismos. Para los no creyentes y críticos de nuestra religión es un gesto de preocupación por los jóvenes en la situación que en la humanidad actual hay la percepción de que la juventud está ávida de Dios, ávida de un motivo para existir, ávida de profundidad en medio de las nuevas modas de bailes, cada vez más lúbricos y de fiestas juveniles donde ocurren incendios en recintos cerrados y mueren cantidades en todos los países en donde funciona la frivolidad y el desprecio por las cosas serias. Un gesto de parte de la Iglesia católica que tendrá efectos subjetivos en cada uno de los representantes de los distintos países donde cada uno hablará de la feria como le ha ido en ella.

En cada país funcionan los grupos juveniles que se caracterizan porque participan con orquestas musicales que amenizan las liturgias dominicales y festivas, ese es un hecho, últimamente entre nosotros están surgiendo juventudes de los partidos políticos que sin ser violentos ya han alzado su voz de protesta pacífica contra la corrupción con el símbolo de la escoba que ha sido burlado, pero que si siguen, podrá eventualmente convertirse en un símbolo de una lucha masiva contra la corrupción. Asimismo ojalá los que participan en ese encuentro con la juventud tengan mejores propuestas de cómo vivir este mundo dominado por el consumismo, “tanto tienes tanto vales” que lo importante no es “tener sino ser”. De todas maneras muchos van a ser apotegmas de esta reunión que supuestamente esperan y va a ser más numerosa que la de Manila. Por tanto, nos alegramos de que todo hasta ahora ha sido como estaba planeado incluso con las interrupciones obvias de los mismos asistentes al paso del pontífice entre la gente. Queda claro que el papa Francisco quiere que lo toquen y él tocar a la gente y besar a los niños. Todo lo cual debe ser desgastador. Imaginemos cómo hubiera podido sostenerse sin agotarse el pontífice, ya que después de 15 horas de vuelo desde Italia, todavía le quedaban energías para el trajín y del transporte hasta que llegó al encuentro protocolar con que se inició todo. Piensa uno en el pontífice emérito Ratzinger, quien sin duda previendo, en el tiempo, lo que podría haber sido su viaje a Brasil y tener conciencia de su edad y energías, él prefirió un sucesor como Francisco para que pudiera resistir los distintos retos que él le hace a la Iglesia y los retos de la Juventud universal.

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Viernes 14 de agosto de 2026