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Jóvenes sin violencia


Yúliya Arkádievna Araúz (opinion@epasa.com) / Colaboradora.

Tras la esperanza universal de una sociedad carente de violencia se albergan sentimientos de soledad, inseguridad e impotencia; estos son a la vez el llanto que ahoga e invade a cada individuo, en especial a la juventud, pues es en esta etapa donde se moldea, como caolín de porcelana, a los hombres y mujeres que tomarán en un futuro las riendas de este mundo.

Así pues, los jóvenes se convierten en las piezas más susceptibles a las influencias de su entorno, tornándose en muchas ocasiones en víctimas, pero también en victimarios de la sociedad; obstaculizando de esta manera el desarrollo, avance y progreso, orientado a la tan anhelada “sociedad libre de violencia”. Es necesario que los jóvenes posean el criterio suficiente para poder enfrentarse a las inclementes pruebas que los inundan día a día, ya que esto constituye la única vía factible para lograr erradicar la violencia en los mismos.

Una de las decisiones que los aquejan es el tener que elegir qué vale más la pena, ¿dormir y soñar o vivir y llorar? ... la primera opción involucra cerrar los ojos ante la realidad actual mientras imaginamos que por medio de las acciones de otros, algún día se creará un mundo pacífico, o peor,

aún simplemente encerrarse en cápsulas egoístas donde velamos por el bienestar personal, evitando involucrarnos en velar por la erradicación de la violencia u otras campañas en pro del desarrollo mundial.

Si abriésemos los ojos a realidad actual, enfatizando en conocer a fondo los en el diario vivir, los miles de jóvenes tanto física como psicológicamente abusados y explotados, al igual que los actos delictivos cometidos tanto por la sociedad adulta como por los jóvenes mismos, la impresión causada por todo esto nos llevaría al segundo punto “vivir y llorar”, sin embargo esta opción involucra también actuar y luchar por erradicar estos problemas que nos aquejan. Toda lucha tiene barreras que sobrepasar, para poder llegar victorioso a la meta y derramar así lágrimas de alegría y éxito.

¿Cómo lograr entonces que la juventud visualice su vital importancia, al ser el motor de arranque para frenar la ola de violencia que nos aqueja? Esto se puede lograr a partir de una sola frase: “¡Valora lo que tienes!”, y esto a su vez se logrará a través de una buena educación que guíe, oriente y permita a cada niño, adolescente y joven desarrollar sus potenciales, pues para que la juventud pueda aventurarse en la lucha contra la violencia, debe primero dejar atrás las inseguridades y para ello requiere cargase de valor a sí misma, reflexionar, agradecer por lo que se tiene y, sobre todo, creer en sí misma.

Colaboradora.

Edición Impresa

Lunes 17 de agosto de 2026