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Juan Manuel Santos, un farsante

Por: Redacción 12/04/2016

El presidente actual de Colombia no hace más que mentir, que engañar a todos los que pueda. Logró su reelección asegurando que lograría un tratado de paz con los terroristas de las Farc, lo cual nunca logrará, porque aquellos se están es burlando de él y de todo Colombia, pública e internacionalmente. Ahora, después de casi cuatro años de negociaciones en los cuales ha aceptado concederles muchas prerrogativas que nunca debió aceptar, viene a decirnos que no se atreve a fijar fecha para la terminación de las negociaciones, cuando cualquiera sabe que estas demoras indefinidas solo benefician a los terroristas, quienes siguen, entre tanto, practicando todas sus actividades ilícitas: produciendo y vendiendo drogas al mundo entero, secuestrando, etc., mientras él mantiene al ejército colombiano en una situación de indecisión.

Lo más probable es que esos líderes negociadores busquen ventajas negociadas para su beneficio personal, ya que deben estar llenos de dinero, con lo cual podrían retirarse y vivir felices, en la propia Colombia, pero, ¿podrá ser tan ingenuo don Juan Manuel, de creer que si por algún milagro divino la dirigencia de la narcomafia aceptara pacificarse y abandonar el supernegociado de la droga, aquellos guerrilleros que se han mantenido en la selva van a aceptar entregar sus armas y abandonar la única ocupación que saben hacer, y abandonar los millones que producen esas actividades ilícitas, sin que inmediatamente de entre ellos surja otro líder delincuencial que asuma el control y continúe con este enorme "negocio", sin importarles un bledo con las famosas negociaciones? ¿Desconoce él que ya otros presidentes débiles de Colombia negociaron con estos delincuentes para lograr la paz y lo único que lograron fue fortalecer las posiciones de aquellos, incrementando sus áreas de control e influencia? Claro que sabe que todo esto no conducirá a nada, y sabe también que ningún gobierno serio del mundo debe negociar con delincuentes porque se rebaja a su propio nivel, pero continúa, con su cara de supuestamente inocente, creando esperanzas a su pueblo para lograr aceptación a su débil gobierno, mientras insufla oxígeno a los terroristas.

Pero el extremo a que ha llegado es el de haber detenido al hermano del expresidente Álvaro  Uribe, su rival político, porque dizque él dirigía a los paramilitares que combatían a los terroristas, o sea que mientras él, Santos, se reunía y se daba la mano con los terroristas, encarcelaba a quien trató de combatirlos, de neutralizarlos. ¿Y el pueblo colombiano aún le cree a este farsante? Dudo que pueda existir tanta ingenuidad popular, ¿o será temor?

Lo último del mitómano es que la ha emprendido contra Panamá, creando unos impuestos extraordinarios a únicamente la importación de productos procedentes de la Zona Libre de Colón y hasta ha llegado, para alargar su absurda decisión, a apelar el fallo de la corte internacional que fue favorable a Panamá al determinar que tales impuestos son ilegales. Él, por el contrario, debía estar muy agradecido de nuestro país porque el suyo nos ha obligado a invertir ?gastar- muchos millones de dólares creando un cuasi ejército para neutralizar a sus amigos de las Farc e impedir que utilicen nuestro territorio para esas mismas actividades ilícitas que desarrollan allá, y evitar que las drogas que se trafican al mundo entero y que él está permitiendo por su incapacidad de actuar, pasen por nuestro territorio. Aunque la verdad es que no creo que sea solo incapacidad, pareciera que hay otras razones de fondo, que deben ser muy poderosas.

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