default

‘Juegavivo’ legislativo


El “juegavivo” que existe en la Asamblea Nacional no es nuevo, es una práctica malsana que se viene registrando desde hace muchos años.

Las ausencias reiteradas de los diputados a sus curules en el Pleno Legislativo han diezmado el trabajo de este Órgano del Estado en todas las administraciones.

Ninguna de las juntas directivas de la Asamblea en tiempos de democracia ha querido verdaderamente terminar con este status quo, porque todas las bancadas se ven beneficiadas con él.

La figura de las licencias laborales son un viejo truco que inventaron los diputados para ocultar sus múltiples ausencias y burlar el erario cobrando por un trabajo que no realizan.

Panamá América denunció en su edición de ayer el alto porcentaje de ausentismo que existe en la Asamblea, amparado por las mal llamadas licencias laborales.

Esta misma denuncia la hemos hecho en muchas ocasiones, sin que la misma logre mover la conciencia de alguien en la Asamblea.

Para muestra un botón: solo entre diez diputados lograron acumular en los últimos cuatro meses de sesión 401 ausencias al Pleno. La justificación histórica que argumentan los que no cumplen con sus funciones constitucionales es que tienen que dedicar tiempo para atender políticamente a sus comunidades.

Entre las 17 funciones que la Constitución Política de la República les asigna a los diputados en su Artículo 159 no figura por ninguna parte hacer proselitismo político cuando deben estar en el Pleno discutiendo leyes, función que sí les atribuye la Carta Magna.

Los electores deben tener claro, de una vez por todas, que el diputado que le entrega un tanque de gas, una bolsa de comida o implementos deportivos no es necesariamente su mejor representante ante la Asamblea Nacional.

Ausentarse del Pleno con el argumento de que están haciendo obras sociales no es aceptable de ninguna manera. Tampoco lo es la falta de voluntad y complicidad de las juntas directivas que no han tenido el compromiso real de acabar con esta censurable conducta.