Juicio a ex-militares
Tenemos una deuda moral con los asesinados y desaparecidos por la narco-dictadura militar. No sólo con los caídos en combate, sino también con aquellos que después de haber salido de las cárceles murieron en sus hogares o en los hospitales víctimas de las torturas a las que fueron sometidos, como fue el caso de Narciso Samaniego, Guillermo Armiens, Klive Brooks y otros.
Para el pasado 29 de diciembre de 2010 estaba programado en David (Chiriquí), el juicio por la desaparición forzada de Julio Mario Villarreal De Las Casas, ocurrida durante la dictadura de Omar Torrijos. Sin embargo, el Comité de Familiares de Asesinados y Desaparecidos “Padre Héctor Gallego”, informó que el juicio fue suspendido y reprogramado para el 8 de febrero del presente, “debido a los muchos testigos que tiene”.
Según la Comisión de la Verdad (CV) que investigó los asesinatos y desapariciones ocurridas durante la dictadura militar, la desaparición de Villarreal ocurrió en Sioguí Abajo (Chiriquí) el 17 de agosto de 1969.
Él fue agente de la Guardia Nacional (GN), donde tomó cursos de supervivencia en la selva, por lo que antes del golpe de Estado de 1968 trabajó limpiando y arreglando armas para la GN. Sin embargo, como pertenecía al derrocado Partido Panameñista, se involucró en la lucha antimilitarista.
Detenido varios meses, los militares le propusieron dejarlo en libertad con la condición de que trabajara para ellos. Mario aprovechó esta propuesta para salir de la cárcel.
Cuando salió mostró a sus familiares las cicatrices que habían dejado en su cuerpo las torturas: el brazo izquierdo quebrado, sin uñas en los pies, quemaduras en todo el cuerpo, le daban choques eléctricos, por lo que decidió unirse nuevamente a las guerrillas.
Según un ex-combatiente, Villarreal tenía tres días de estar en la región de Sioguí, cuando fue denunciado por un sargento de la GN. La GN envió pelotones a la región y le hicieron una encerrona. Cuando se vio rodeado opuso resistencia con su metralleta. Hubo muchos heridos, pero no se informó más de él ni de su grupo. Según la CV, amigos de la familia de Villarreal informaron que a éste lo habían matado en Sioguí. Un sargento de la GN también informó a la familia Villareal los nombres de los militares responsables: Rodrigo “Botita” García y Ricardo “Orejita” Ruiz.
Según información desclasificada de la CV, un reporte diplomático hizo referencia a “un encuentro de guerrilla en Sioguí”, donde Villarreal estuvo involucrado, “pero no fue uno de los muertos” (sic.). Un familiar de Villarreal puso una denuncia en 1990. Ese mismo año se solicitó el sobreseimiento provisional que fue acogido por la Juez Cuarta del Circuito de Chiriquí.
