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Julio 2011


Entramos en la segunda parte de este año impar. Después de las convulsiones electoreras tanto en la Universidad como en la Asamblea entramos en otra etapa que deben ser la de demostraciones del cambio de lo que está desviado. O de lo que está por hacer.

Resulta difícil emitir una opinión e desapasionada en torno a esta realidad que vivimos. Hace falta saber el intringulis interno de lo que se cocinan entre sí los políticos para emitir un provechoso parecer y no somos adivinos. Amenazas de huelgas y cancelación de amenazas y esperar amenazas de parte de los educadores que casi por inercia deben este año de declararse en huelga no importa lo que suceda con los alumnos, a pesar de que los dirigentes afirman que en las huelgas ellos también salen perjudicados y sobre todo como dicen que a través de las huelgas ellos educan a la juventud estudiosa a saber protestar por lo que consideran injusto sobre todo en materia salarial. Lo cual no sé si se aprende o lo sabemos hacer autodácticamente. No se puede negar que se están haciendo obras materiales, algunas que vale la pena mencionar como es el ensanche de la carretera de Divisa - Las Tablas que según pude observar se está trabajando intensamente con todos los traumas que supone el intento.

Con motivo de las Bodas e Oro sacerdotales de su Excelencia Monseñor Don José Dimas Cedeño Delgado celebradas en su tierra natal en la población de Peña Blanca, tuve la satisfacción de ver cómo se trabajaba incluso el sábado por la tarde en distintos sectores de la carretera con que en algunos tramos está ya casi acabada, mientras que en otros está en un estadio transitorio, pero lo que se vislumbra va a ser una gran obra que expeditará el viaje a muchos desde la ciudad a aquellas regiones que son el granero de la república.

En cuanto a la celebración jubilar del emérito arzobispo, fuera de laproverbial acogida de nuestra gente del interior, la ceremonia tuvo la misma categoría que las que celebramos en la capital y en las catedrales. Un imponente desfile de sacerdotes oriundos desde Chiriquí, Veraguas, Coclé, Colón y de la capital, se dieron cita para honrar en vida al que por tantos años entregó su vida al servicio de los redimidos por Cristo Nuestro Señor y al mismo tiempo presidió las diócesis de Veraguas y Panamá con la dedicación que los cargos le exigían. Acompañado en el altar por sus colegas Obispos se concelebró una solemne eucaristía de Jesús Sumo y Eterno Sacerdote y luego fuimos invitados a un almuerzo en un Hotel de la localidad. Que siga disfrutando de su retiro con tanta hospitalidad.

Sacerdote jesuita.