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Justo Arosemena y Rafael Núñez

Por: Redacción 23/07/2017

Las relaciones políticas del jurista panameño Justo Arosemena y del político colombiano Rafael Núñez atravesaron periodos de amistad y discordancia. Núñez respetó el talento del abogado ístmico en el decurso de la política de Nueva Granada y consideró proponer su candidatura a la presidencia de la República de Colombia. En el célebre ensayo "La Reacción en Colombia", Arosemena explicó los altibajos de su amistad con Núñez y su desistimiento a una posición que subrayó su prestigio como parlamentario y abogado. Arosemena no rompió con exabruptos la proposición del estadista neogranadino. Para disipar malentendidos que podrían prestarse a desfiguraciones como si fueran contradicciones o incongruencias, capitulaciones, apostasías de último momento a sus convicciones liberales, Arosemena trazó una fina y nítida línea entre sus amistades personales y sus creencias políticas, escribiendo: "Tengo firme convicción de que muchos cooperadores del Dr. Rafael Núñez en la aventura que desgraciadamente prosigue han sido arrastrados por una mal entendida fidelidad amistosa, o lo que no sería menos vituperable, una ciega deferencia a sus convicciones. Sin vacilar me independizaría, en todo caso, de quien abiertamente se apartara de mis nociones cardinales sobre asuntos que me han ocupado medio siglo, lamentando, eso sí, que la conducta de otros, no la mía, rompa o a lo menos afloje vínculos que me fueran muy apreciados. Dígolo porque la amistad personal sea distinta de las afinidades políticas, no es cosa fácil mantener intacta la una cuando las otras claudican".

El deslinde entre amistad y política se recostó en un entramado delicado: Núñez planteó la candidatura presidencial de Arosemena como una transacción entre los liberales gólgotas y los liberales draconianos.

El Regenerador – así llamaban a Núñez – aspiraba que Arosemena como liberal Gólgota no disolviera la controvertida obra gubernamental de su presidencia que desmanteló las transformaciones liberales. Núñez buscaba la intangibilidad del programa de la Regeneración. Dándose cuenta de la movida de Núñez, Arosemena desechó la posible candidatura presidencial, que podría encumbrarlo al costo de abdicar de los principios liberales que defendió en la Convención de Río Negro.

Núñez reaccionó promoviendo la candidatura de un abogado de 80 años, el doctor Zaldúa, que comprendió la maniobra al escuchar un discurso del Regenerador y no la aceptó. Fue entonces que el Regenerador se embarcó en una segunda candidatura, fundando un nuevo partido para ganar el apoyo de los conservadores colombianos.

Este episodio subraya la intransigencia de Justo Arosemena ante cabildeos cazurros. Porque él fue un político transparente de los que ya no hay. Un político de dieciocho quilates, transparente como un diamante antes de ser cortado por los comerciantes de la política que recentan gemas que son bisutería.

Doscientos años después se yergue Justo Arosemena como un paradigma inclaudicable. Las nuevas generaciones han recibido un legado de probidad del jurista que desechó los cantos de sirena del oportunismo político y conservó la gallarda altivez del político doctrinario.

Escritor, diplomático, periodista.

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Miércoles 15 de julio de 2026