Justo y necesario
Las intenciones del Ejecutivo de transformar la operación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) son positivas.
En los últimos años esta institución estatal, indispensable para suplir de agua potable a la población, ha sufrido las inclemencias de una deficiente administración.
Para nadie es un secreto que el Idaan históricamene ha mantendio un alta morosidad y ha sido incapaz de cubrir la demanda de la población.
No es un problema de esta administración, es una carga de arrastre que incluye a los gobiernos anteriores. Hay que ser serios y objetivos.
Las debilidades del Idaan son muchas, pero además de sus problemas financieros para cubrir sus gastos, también enfrenta limitaciones con el sistema de distribución que posee viejas tuberías que se rompen todos los días. Es por eso que un alto porcentaje del agua que se produce en Chilibre se desperdicia y ni siquiera llega a los hogares de los consumidores.
La estructura salarial de sus funcionarios no es la mejor, incluso muchos técnicos deciden migrar hacia el sector privado donde reciben mejores salarios.
Igual sucede en áreas administrativas donde funcionarios con muchos años de experiencia prefieren dejar la entidad en busca de mejores condiciones.
La modernización del Idaan es necesaria, sobre todo cuando la ciudad capital experimenta cambios drásticos en sus sistemas de comunicación.
Un país con una economía floreciente merece un servicio de agua potable decente y eficiente. No es aceptable que en pleno centro de la ciudad todavía se carezca de agua potable. Los cambios deben hacerse cuánto antes por la salud de la población y la estabilidad del país.
