KW Continente nunca claudicará
Durante 40 años de existencia, desde que por primera vez hicimos tronar nuestra voz como una radio independiente al servicio de los mejores intereses de la nación, hemos demostrado que no nos amilanan las amenazas y menos si provienen de personas que en el pasado estuvieron genuflexos a una dictadura militar, y hoy, arropados con un supuesto manto de demócratas, aseguran ser los regentes del Tribunal Electoral.
ESTA SANCIÓN SE CONVIERTE EN EL COMBUSTIBLE QUE ENCENDERÁ NUESTRA LLAMARADA POR LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN Y POR LA DEFENSA DEL PRINCIPIO DE LA LIBRE EMPRESA.
El Tribunal Electoral, que debió comportarse como una entidad al servicio de la sagrada democracia que debe regir en todo sistema donde impera la ley y la justicia, se ha convertido en una cueva de pelafustanes, togados con la indumentaria de farsantes, que en vez de velar por el cumplimiento de las normas, se tornó en un botín de intereses en el que un magistrado presidente mantenía a su disposición, una planilla con más de diez miembros de su parentela.
Tener una planilla con familiares se refleja como premio otorgado a un organismo en el que sus directivos, al parecer, son genuflexos al gobierno de turno.
La sanción de mil balboas a esta empresa no espanta nuestro deseo de permanecer abiertos a todas las ideas, y especialmente, cuando el dardo de los comentarios va dirigido a aquellos que se cobijan bajo el manto de la democracia para usurpar derechos, imponer criterios y perseguir.
No claudicaremos en nuestros principios. Si en el pasado nos caracterizamos por combatir las bayonetas que truncando las leyes gobernaban este país, ahora esta sanción se convierte en el combustible que encenderá nuestra llamarada por la libertad de expresión y por la defensa del principio de la libre empresa.
Además, mientras unos se aferran al Gobierno porque no saben hacer más nada que vivir del erario público, KW Continente abre sus puertas a todas las tendencias para que expidan a través de sus micrófonos los hechos que consideran son cimitarras que degüellan las justicias.
La multa es un atentado contra la libre expresión del pensamiento. Esto no nos asusta, por lo tanto, no cesaremos, porque claudicar sería cometer un sacrilegio contra la sagrada democracia.