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La acertada solución a disputas

Por: Redacción 06/06/2015

Nuestra cultura actual ha perdido la percepción por el espíritu. Cohabitan demasiados vacíos entre nosotros. En ocasiones, el rencor nos impide debatir y comprometernos unidos.
Reflexionar, y tomar las pausas necesarias ante los acontecimientos, siempre ha sido un acto de buen hacer, máxime para desenredar los nudos que la propia vida conlleva. Ciertamente, tenemos el deber de contribuir a mejorar la convivencia y a no rendirnos.
TAMPOCO HABRÁ PAZ EN LA TIERRA MIENTRAS PERDUREN LAS OPRESIONES, LAS INJUSTICIAS, LAS DESIGUALDADES Y LOS DESEQUILIBRIOS ECONÓMICOS ENTRE LA CIUDADANÍA. PERO CUANDO SE SIEMBRA LA SEMILLA DE LA AUTÉNTICA DIGNIDAD PARA TODOS, ES INDUDABLE QUE ESTAMOS EN EL CAMINO.
Por otra parte, vivimos tiempos, propicios para la amenaza permanente. El horror es una crónica diaria por todo el planeta. Todas las controversias han de resolverse por medios pacíficos. Tenemos que hacer posible que así sea. Con las guerras, todo se destruye. Por eso, cualquier motivo es bueno para infundir en toda la ciudadanía un espíritu de concordia, transformando nuestros afanes bélicos en instrumentos de alianza, nuestros recelos en confianza y nuestras intranquilidades en compasión. Además, para desgracia de todos, a algunos ciudadanos se les viene adoctrinando para la lucha, hasta el punto que rechazan cualquier destello armónico.
Su visión del mundo es catastrofista, y se consideran a sí mismos mensajeros del fin del mundo. Para ellos, la paz no es posible. Son sembradores del terror y ese es su horizonte y su camino. Pues yo digo que sí es posible la paz, solo hay que tener voluntad de lograrla.
Cada vez que un ser humano siembra una simple sonrisa o trabaja por la justicia, se encuentra con la paz. La
 paz también se halla en nuestro propio interior, y sobre todo, cuando nos ponemos incondicionalmente al servicio de los demás. Ahora bien, tampoco habrá paz en la tierra mientras perduren las opresiones, las injusticias, las desigualdades y los desequilibrios económicos entre la ciudadanía. Sabemos que hay muchos contratiempos, pero cuando se siembra la semilla de la auténtica dignidad para todos, es indudable que estamos en el camino.

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Viernes 31 de julio de 2026

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