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La agricultura de las Américas en la ruta hacia la COP17


Los Acuerdos de la Conferencia de las Partes de la Convención Marco sobre el Cambio Climático (COP16, Cancún, México, diciembre de 2010), aunque modestos, son un paso adelante en la dirección correcta: constituyen los cimientos del esfuerzo colectivo más transcendental para reducir las emisiones de carbono y para crear un sistema mediante el cual todos los países sean responsables de tales reducciones.

Sobre la base de las metas propuestas en 2010 de manera extraoficial, en Cancún todas las naciones industrializadas hicieron oficiales sus promesas, y se comprometieron a elaborar planes o estrategias de desarrollo con un bajo nivel de emisión de carbono. Junto a ellos, 37 países en desarrollo oficializaron medidas de mitigación adecuadas a sus respectivas circunstancias nacionales. En síntesis, se adoptaron acuerdos orientados hacia lo siguiente:

1. Asimismo, 37 países en desarrollo han hecho oficiales medidas de mitigación adecuadas a sus respectivas circunstancias nacionales, lo que se denomina 1. Medidas de mitigación adecuadas a cada país, las cuales buscan cambiar significativamente los niveles de emisiones para el año 2020, y recomendaciones para elaborar estrategias de crecimiento con bajo nivel de emisiones de carbono.

2. Un paquete de medidas para ayudar a las naciones en desarrollo a afrontar el cambio climático:

Un mecanismo tecnológico, que estará plenamente operativo en 2012 y prestará apoyo a la innovación, el desarrollo y la difusión de nuevas tecnologías.

Un Fondo Verde para el Clima, que proporcionará financiación a largo plazo para proyectos, programas, políticas y otras actividades en países en desarrollo a través de marcos de financiación especializada.

Un Comité de Adaptación, que fomente la aplicación de medidas de adaptación más contundentes.

3. Los gobiernos del planeta enviaron al sector privado una clara señal de que se está avanzando hacia economías basadas en un bajo nivel de emisiones de carbono, comprometiéndose a una subida máxima de la temperatura media mundial de dos grados y un máximo de 1.5 grados en un futuro próximo.

En la próxima conferencia de Naciones Unidas sobre cambio climático –COP17, 28 de noviembre al 9 de diciembre de 2011, Durban, Sudáfrica– gran parte de los temas se centrará en finalizar y adoptar las disposiciones para la creación de las instituciones esbozadas en Cancún, así como en definición de las metodologías necesarias para dotar a dichas instituciones de rigor y transparencia.

Cancún 2010 permitió avanzar pero no lo suficiente: el actual nivel de ambición sobre la mesa equivale solo a un 60% de lo que hace falta para limitar la subida de la temperatura a los dos grados acordados. De hecho, tal subida no garantiza la supervivencia de los pequeños estados insulares. Tampoco se llegó a un acuerdo sobre el año en que las emisiones globales deben tocar techo, y eso contradice lo que la ciencia recomienda como necesario: un techo global en 2015 y una reducción de un 50% con respecto a los niveles del año 2000 para 2050.

En la COP16, las naciones optaron por abordar el desafío desde una perspectiva propositiva a través de la recopilación de los mejores esfuerzos nacionales. Sin embargo, es incierto si eso bastará para mantener la temperatura en un rango menor a los 2º C, o si sería necesario complementarlo con un acuerdo internacional, como el Protocolo de Kioto u otro, que aumente la certeza del marco.

También está por verse si un proceso “de abajo hacia arriba” o de lo particular hacia lo más amplio y ambicioso, eliminará la diferencia entre la reducción de emisiones que se ha acordado y la que la ciencia nos dice que hace falta. Sin embargo, se debe reconocer que el planteamiento permite que los países saquen partido de sus puntos fuertes y tracen las trayectorias más adecuadas para su respectivo avance hacia la sostenibilidad.

Lo cierto es que Cancún proporciona importantes incentivos para elaborar políticas nacionales que respondan a las necesidades individuales de cada país, tanto respecto a la adaptación como a la mitigación, al tiempo que trabajan en paralelo con la política internacional.