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La ampliación del Canal... ¿en su fase final?

Por: Redacción 01/06/2015

La ampliación del Canal es uno de los retos más serios de la Autoridad del Canal, el Gobierno y el pueblo panameño. Los requerimientos para la realización de la portentosa obra conlleva una serie de exigencias en las que, primordialmente, contó la decisión de la ciudadanía mediante su participación directa en un referéndum, de conformidad con lo que dispone la Constitución Nacional. Previo a ello, ya se habían adelantado algunos estudios de factibilidad autorizados por la Administración del Canal de Panamá.
El costo estimado para llevar a cabo la obra en mención originalmente oscilaba entre $5 millones y 10 mil millones de dólares, de acuerdo con las autoridades del Canal; mientras que otras fuentes extranjeras indicaban que el monto sería mayor, es decir, entre $12 mil millones y 16 mil millones de dólares.
Todas estas estimaciones, sumadas a otras voces locales que dudaban de lo positivo de esta cuantiosa inversión, contribuyeron a mantener un vilo en la opinión pública sobre el futuro del Canal, su importancia y los beneficios efectivos que pueda generar para los nacionales y extranjeros en los años que restan del presente siglo. Lo cierto es que las autoridades nacionales y la ciudadanía nos abocamos a tan serio reto histórico y, por lo mismo, es de esperar que el juicio sereno y desapasionado triunfe sobre los intereses políticos o de grupos que no cuadran con los legítimos intereses de la Patria.
Es conveniente decirlo, además, que durante el proceso de construcción han surgido grandes diferencias y confrontaciones entre las empresas constructoras y la Autoridad del Canal de Panamá, en razón del costo estimado de la portentosa obra; también se han dado conflictos surgidos de los sindicatos de trabajadores y la ACP (paros y huelgas por incumplimiento de contratación, equipamiento adecuado y mejoras salariales), que indiscutiblemente han retrasado el normal desarrollo de las obras; no obstante, existe optimismo en que a mediados del año 2016 se pueda dar por concluida la moderna ampliación del Canal de Panamá.
También vale señalar el hecho de que el Gobierno de Nicaragua (y particularmente su presidente Daniel Ortega) impulsa la construcción de un canal por su territorio con el supuesto apoyo financiero de empresarios de China Continental. Las autoridades de la ACP y algunos calificados expertos internacionales conocedores de la magnitud de una obra de tal naturaleza no son muy optimistas de su posible realización.
 
ES NECESARIO Y CONVENIENTE QUE SE LES DÉ LA MAYOR DIVULGACIÓN A LOS TRABAJOS Y ACTIVIDADES QUE SE ADELANTAN RESPECTO A LA “VIABILIDAD DE LA AMPLIACIÓN DE NUESTRO CANAL”, PARA CONOCIMIENTO DE TODOS Y CADA UNO DE LOS CIUDADANOS, A FIN DE QUE, CONSCIENTES DE ELLO, PODAMOS MANTENER EN ALTO NUESTRO FERVOR PATRIÓTICO...
 
Sin la libertad de pensamiento, de información y de conciencia no es posible la edificación moral de los pueblos de la hora histórica en que vivimos; y si partimos del principio de que en nuestro Panamá son atributos consustanciales la libertad personal y nuestra soberanía de pueblo independiente, sería un absurdo pretender que por otros medios que no sea la libertad misma podríamos llegar a la afirmación de un sistema democrático en armoniosa relación con nuestro propio sentido de la realidad nacional.
Por eso es necesario y conveniente que se les dé la mayor divulgación a los trabajos y actividades que se adelantan respecto a la “viabilidad de la ampliación de nuestro Canal”, para conocimiento de todos y cada uno de los ciudadanos, a fin de que, conscientes de ello, podamos mantener en alto nuestro fervor patriótico, tal como lo hicimos al tomar la decisión acorde con nuestra responsabilidad y deberes cívicos al ejercer el derecho al voto en el referéndum que abrió paso a la realización de la obra en mención.
Lo que se anhela, lo que todos ansiamos ver logrado: una obra acabada que sea productiva y provechosa para el bien común, que propicie una era de paz social, de armonía morales y materiales; una era, en fin, en la que los nacionales —y extranjeros que conviven con nosotros— sin excepciones que serían otros tantos peligros en la latencia para el futuro, apliquen sus actividades a la consecución de un máximo bienestar posible. Este desiderátum palpita al presente en todas las almas y en todos los corazones. Es la aspiración suprema en esta hora crítica del futuro del Canal, de la República de Panamá y de las presentes y futuras generaciones.

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Viernes 31 de julio de 2026

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