La aterradora situación carcelaria
El informe que elaboró la Misión de Derechos Humanos de la Asamblea Ciudadana de Panamá sobre las condiciones imperantes en el Centro de Cumplimiento de Menores de Tocumen y el Centro de Custodia Arco Iris es verdaderamente aterrador.
Las conclusiones a las que llegaron los miembros de esta organización de la sociedad civil deben avergonzar a todos los panameños. Las infrahumanas condiciones en las que se mantienen recluidos los menores de edad en estos centros, impiden cualquier posibilidad de resocialización y alimentan el resentimiento permanente de estas personas hacia la sociedad.
Los jóvenes conviven con sus excrementos en oscuras y malolientes celdas, que más bien parecen mazmorras por su casi nula ventilación. En áreas de confinamiento para dos personas recluyen hasta a siete. Allí consumen sus alimentos y pasan casi todo el día ociosos tirados en colchonetas sobre planchas de concreto, sin posibilidad de estudiar un oficio que les sirva en el futuro.
Estas denigrantes condiciones de reclusión están basadas en la fracasada política de “mano dura” imperante en el medievo. Al parecer, nuestras autoridades no se han percatado de que los tiempos han cambiado sustancialmente. Este informe es solo una muestra del infierno que se vive en el sistema penitenciario panameño. Humanizar nuestras cárceles es un compromiso de todos.
