La “bestia” del narcotráfico en América Latina y el Caribe
Por su verídico contenido, las recientes declaraciones efectuadas en México por Mario Vargas Llosa, llaman a la toma de conciencia respecto a uno de los fenómenos de mayor riesgo para las naciones de América Latina y del Caribe.
El Premio Nobel de Literatura 2010 expresó que es necesario enfrentar con coraje, determinación e imaginación, a la “bestia” del narcotráfico, monstruosamente poderosa, enormemente rica y sin ninguna clase de escrúpulos, a la que definió como el enemigo número uno de la libertad, el pluralismo y la tolerancia, asimismo como una de las fuentes más peligrosas que socavan las instituciones democráticas.
La penetración de tan descomunal industria del mal va a todos los segmentos de las comunidades, particularmente a los altos círculos políticos, económicos y jurídicos, en busca de inmunidad e impunidad para los crímenes que se perpetran bajo tan perversa sombra que fomenta, además, la corrupción y la violencia, cual el caso de las FARC en Colombia que en estos últimos tiempos, han recibido demoledores golpes por parte de las fuerzas del orden.
Por su ubicación geográfica, los territorios centroamericanos y caribeños son apetecidos por el narcotráfico y sus ramificaciones de inmenso poderío. La prensa informa diariamente sobre la captura de enormes cantidades de sustancias ilegales y, con ello, de la aprehensión de ciudadanos que han sido sojuzgados por los cantos de sirena de tan colosal industria del mal y han dado pasos en falso que han arruinado sus vidas, al volverse mulas o carnadas de esas mafias a las que solamente les interesa incrementar sus ganancias
Los comunicadores, en cumplimiento de su riesgosa profesión, dan a conocer o comentan lo que sucede en ámbitos de la ruin industria de las drogas; en ocasiones, la reacción contra ellos es la bala de plomo, cuando no les surtió efecto la de plata. El periodismo libre está mortalmente amenazado por el crimen organizado y por políticos intolerantes o corruptos.
No hay que olvidar que el narcotráfico es un fenómeno transnacional y de responsabilidad compartida, como le catalogó la ONU; para el eficaz combate, el recíproco apoyo de los gobiernos se vuelve imprescindible. No es asunto ideológico ni nada por el estilo; se trata de la defensa de los valores sustantivos de la civilización. Gracias al apoyo internacional y a sus propias determinaciones, Colombia está alcanzando resonantes triunfos en este campo; por efecto de estas encomiables acciones, los truhanes fugan y buscan otros escenarios, como los ya indicados.
Analista Internacional.
