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La Biblia: sus secretos y revelaciones


Gabriel D’Annunzio Rosania (opinion@epasa.com) / Abogado y Locutor.

Al leer la Biblia, no cabe duda de que se responden algunas de nuestras interrogantes, pero otras quedan sin respuesta, tal vez porque muchas veces se nos olvida que no podemos allegarnos a este libro sin fe.

Preguntas como: ¿Por qué hay maldad si Dios es bueno? ¿Por qué hubo ángeles que se rebelaron contra Dios? ¿Existen extraterrestres? ¿Quién fue la mujer con la que Caín tuvo hijos? ¿Hubo seres humanos que fueron procreados por ángeles caídos? ¿Jesús tuvo hermanos y hermanas? ¿Se pierde la salvación? La lista de preguntas pica y se extiende, es interminable.

Sobre esto, ¿qué tan importante son las respuestas como para que generemos estas preguntas? Si tenemos sus respuestas, ¿añadirán valor a nuestras vidas? ¿Por qué perder el tiempo respondiendo lo que no tiene respuesta o discutiendo sobre las distintas posturas que hay sobre tal o cual tema?

La Biblia es un libro, o más bien, un conjunto de libros que hablan de muchas cosas, por ejemplo ciencias, historia, leyes, etc., pero por encima de todo es un libro de, por y para la fe. Es la ruta de retorno de la humanidad hacia su Creador.

Bastante tenemos con creer en Dios y creerle a Dios, que de por si, aunque un poco difícil, es lo básico, suficiente y necesario de la vida espiritual, sin menoscabo de que debemos considerar, conocer y obedecer su Santa Palabra, como para que nos quieran imponer teorías, creencias y doctrinas, muchas veces debatibles, rebatibles, cuestionables y fantásticas, que al final de cuenta son el resultado de los caprichos, desviaciones, elucubraciones, enajenaciones, énfasis, enfoques, especulaciones, imprecisiones, intereses, percepciones, prejuicios, subjetivismos, sugestiones, supersticiones y temores de quienes las profesan.

Cuánto llama la atención que hay quienes, carentes de sencillez, prudencia y humildad, sin ser estudiosos, eruditos y teólogos de verdad (aunque algunos eruditos de verdad a veces nos sorprenden), hacen afirmaciones, explicaciones y defensas extravagantes y enérgicas de ciertos temas como si ellos mismos hubiesen escrito la Biblia, o hubiesen estado al lado de quienes la escribieron, o tienen un contacto directo con Dios para decirnos lo que la Biblia no dice o para decirnos lo que la Biblia realmente dice.

Reflexionemos en esto que nos dice la Biblia: “Hay cosas que Dios mantiene en secreto, y que solo él conoce, pero a nosotros nos ha dado todos estos mandamientos, para que nosotros y nuestros descendientes los obedezcamos siempre”. (Deuteronomio 29:29).

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Viernes 14 de agosto de 2026