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La bombilla


Querido Director,

Seguro que usted estudió en el colegio que fue Thomas Alva Edison en el año 1879 el inventor de la bombilla incandescente –por electricidad-. En muy poco tiempo, dadas sus virtudes y su relativo bajo costo, sustituyó a velas, candiles de aceite y en las grandes ciudades como París, Londres o Nueva York, a las farolas y luminarias de gas. A lo largo de este más de un siglo transcurrido la bombilla o el bombillo ha evolucionado tanto como nuestra civilización, pero a nivel doméstico se parece bastante a las primeras fabricadas después de su invento. Por estos lares europeos se ha identificado a la cabeza del humano con la bombilla y así, surgen grases como: “se le encendió la bombilla”, “está calvo como una bombilla” o “se le calentó la cabeza como una bombilla”. Evidentemente, las bombillas, que se alimentan por electricidad consumen unos KW que al final de cada mes, junto con otros consumos, pagamos religiosamente a la compañía eléctrica que la produce y/o la distribuye, curiosamente la Ciudad de Panamá y Madrid tienen a la misma, que no es otra que Unión Fenosa.

Como español de bien lamento decirle que todas las alarmantes noticias económicas que circulan por la prensa internacional y que se refieren a España, son verdad. Así, el desempleo es del 21% (4,750,000 personas); el PIB decreció el 0.6%, la inflación subió al 4%, el índice de miseria (paro + inflación) es el más alto de Europa con el 25%, el de pobreza afecta a 8,000,000 de españoles y nuestro déficit pasa del 10%.

¿Qué se le ha ocurrido al gobierno del ínclito José Luís Rodríguez Zapatero? Pues después de un Consejo de Ministros monográfico y anunciado a bombo y platillo en una rueda de prensa, se lanzó un plan de ahorro energético que según el Gobierno, paliaría el que el barril de petróleo esté a $115 y la crisis libia lo pueda hacer subir aún más. Este maravilloso plan se basa en tres grandes actuaciones: Primero, se rebaja en las autopistas el límite de velocidad de los 120Km/h a 110. Segundo, se van a cambiar todas las bombillas del alumbrado público de España, sustituyéndolas por otras de bajo consumo, fabricadas por la Philips. Tercero, se va a dejar apagado el 50% del alumbrado de monumentos y ciudades.

En estos tiempos de avanzada informática, unas horas más tarde, conocimos los estupefactos españoles cual sería el efecto práctico y real de estas medidas: Por un lado, la baja en el límite de velocidad ahorra menos combustible de lo que el Estado deja de ingresar fiscalmente por la venta de la gasolina. En segundo lugar, los $ 520,000,000 que cuesta sustituir las bombillas en toda España, tarda 15 años en amortizarse por el bajo consumo y además se ha sabido que el negocio estaba preparado hacía dos años, con la intervención de la oficina de un ex ministro socialista. Por fin dejar a las ciudades medio a oscuras (Madrid se ha negado) tiene unos perjuicios económicos de hasta 20 veces superior a lo que se prevé ahorrar, fíjese usted, por ejemplo en el turismo y ya incluso la Policía ha advertido del seguro incremento de la criminalidad. Tuve la oportunidad de viajar y conocer las preciosas capitales de los países comunistas del Este de Europa y todas estaban muy mal iluminadas, tenían decenas de prohibiciones en el tráfico y rezumaban un aspecto de tristeza que podía con el indiscutible atractivo monumental. Al Zapatero, confuso, difuso, contradictorio y ahora, convertido en un ferviente intervencionista en cualquier guerra (Libia) no se le ocurre otra cosa que este desdichado plan que todavía antes de ayer quiso completar con un plan que subvenciona el cambio de los neumáticos del coche si se instalan los de tipo A (ecológicos y reciclables). Hoy le han recordado que ese tipo de neumático no estará disponible hasta finales de 2012. Pobre hombre!

Atentamente,