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La Caja, la eterna abusada


No sabemos bien por qué todo político que llega a la Presidencia de la República se cree con el poder de disposición de los dineros de la Caja del Seguro Social, que son ajenos, porque son de los asegurados. Esos fondos no pertenecen al Tesoro Nacional, no son parte del arca común para transferir recursos a los más necesitados, o a los que logran una negociación política con el gobierno de turno. Los dineros de la Caja del Seguro Social tienen que ser manejados con lógicas actuariales y la toma de decisión sobre qué es lo que se paga y cómo se paga, debe tomarse por su junta directiva. Ricardo Martinelli se ha comportado exactamente igual a los demás, disponiendo sobre lo que no es suyo, comprometiendo la solvencia futura de la institución sobre la base de promesas irresponsables que se hacen en busca de popularidad. Si el señor Presidente encuentra en los haberes del Fisco los fondos para pagar un subsidio adicional a los jubilados, que lo haga. Lo que es inaceptable es que se siga jugando con el dinero de la Caja del Seguro Social y comprometiendo la viabilidad de las pensiones de los que hoy trabajan pensando que obtendrán una merecida jubilación mañana. Si no ocurre así se acordarán de momento como el actual, en donde la institución se ha prestado a hacer aumentos irresponsables para favorecer las promesas alocadas del Ejecutivo. ¡En la próxima crisis se lo recordaremos!