La carreta delante de los bueyes
Parece que nuestros gobernantes están acostumbrados, irremediablemente, a poner la carreta delante de los bueyes. Luego de varios días de protestas este año y un sinnúmero el año anterior, el Ejecutivo envió a la gobernadora de Panamá, Mayín Correa, para que aplacara los ánimos de los jubilados y los sacara de las calles.
El recado que llevó Correa a los jubilados en plena protesta fue simple: el presidente Ricardo Martinelli los atenderá el miércoles próximo para darles una buena noticia.
La mediación provocó el efecto inmediato que esperaban, el cese de las protestas y la reapertura de la vía Transístmica. Cuántos malos ratos se hubieran evitado los jubilados y los panameños afectados por los cierres de calles, si el Gobierno hubiera conversado abiertamente con los manifestantes desde el principio.
Es muy posible que, efectivamente, el problema se resuelva esta semana. Lo malo es que las presiones, los cierres de calles, los perjuicios a la economía y la consecuente actitud del Gobierno de ceder se están convirtiendo en la fórmula equivocada de convivencia en el país.
