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La cenicienta…


El sector agropecuario esta desesperado por encontrar un rumbo. El gobierno no ha enviado un mensaje claro a los productores con respecto a la política arancelaria y éstos temen pérdidas ante la competencia que se les avecina.

Se enfatiza en el Panamá de los servicios y dejan al agro como cenicienta. Las señales son contradictorias. En un año, tierras altas ha sido testigo de dos bajas arancelarias inconsultas.

Falta definir una política arancelaria a corto, mediano y largo plazo, plantear el inventario de los principales productos de la canasta básica, inyectar confianza en el productor para insertar sus productos en el mercado sin temor a pérdidas por bajas arancelarias o competitividad y facilidad de préstamos blandos. Las inconformidades de los agricultores se centran en la falta de competitividad, insumos, recursos económicos, burocracia, letargo, falta de hipotecas o dinero a destiempo.

Invertir en el agro es evitar la pobreza. Suena irónico que a un ministerio de corte social se destine menos del 1% del presupuesto nacional; 113 millones de los cuales el 80% se va en funcionamiento.

Un factor que complica el escenario será la escasez de ciertos rubros debido a sequías o inundaciones en el mundo; trigo, arroz o cereales. Las heladas de Rusia provocarán un alza de 25 dólares por quintal, el doble del precio actual.

Se dice que la canasta básica sigue estable, que es simplista enfatizar en que el intermediario es el que se queda con todo, por lo que es necesario ser más enérgico en lograr que funcione la libre competencia.

Al final la ganancia extraordinaria por la importación no se le pasa al consumidor.

El PIB ronda los 25 mil millones de dólares, la gente involucrada en el sector primario del país no tiene un ingreso acorde al crecimiento de otros rubros. Debemos avanzar en equidad.