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La ciudad de Panamá en 1747


Rosendo Torres (opinion@epasa.com) / PANAMA AMERICA

Continuamos ofreciendo el documento del padre Pablo Marini, sobre Panamá de 1747. La enseñanza obvia al conocer ese relato, es para pensar que lo que tenemos hoy no es fruto de ningún político ni de ningún partido, es la suma del esfuerzo de muchos que han hecho lo que tenemos, con las mismas dificultades y ventajas y así es y así será.

Retomando el documento donde describía la ciudad de Panamá nos dice: "Por el año 1670, habiendo entrado de improviso por el río Chagres y asiento de Cruces, el célebre pirata inglés Juan Morgan (sic) con más de seiscientos hombres apoderose y quemó gran parte de la ciudad sin que tuviesen sus moradores más recurso que el retirarse, unos a los montes, otros para las poblaciones del Perú, adonde quedaron los más temerosos de no experimentar otra vez semejante susto. De aquí resultó que habiéndose retirado Morgan para el norte con bastantes despojos, el Capitán General D. Antonio de Córdova determinó mudar la ciudad al sitio en donde está el presente, junto al cerro del Ancón, en donde se ha experimentado algo más benigno el temple por ser menos cenagoso que el antiguo y el puerto para las embarcaciones menores más apacible. Solo la falta de agua ocasiona bastante molestia por no haber río ni arroyo, por lo cual cada vecino se ve precisado a tener un esclavo destinado únicamente para el abasto cotidiano del agua, que traen de un chorrillo bien escaso, que está en las faldas del Ancón, y los que no tienen esclavos se ven precisados a comprarla, porque la que se saca de los pozos que hay en la ciudad es regularmente muy salobre”.

"Toda la ciudad está amurallada alrededor y cercada en gran parte de la mar, a modo de una península que tiene de largo de Oriente a Poniente, donde se junta la tierra cinco cuadras y casi otro tanto de ancho de norte a sur. EI barrio que está al Poniente inmediato al Ancón, ocupa como dos tantos de terruño. Las iglesias y casas religiosas que hay dentro de la ciudad son la Catedral, Santo Domingo, San Francisco, San José de los Padres Agustinos Descalzos, Nuestra Señora de la Merced, San Juan de Dios, las Monjas Conceptas y la Compañía. De estas, las tres que son San Juan de Dios, San José y la Merced están ya acabadas, las demás se están actualmente fabricando, supliendo entre su falta de capillas que se hicieron de prestado, después del año 1737, en que el día 2 de febrero un incendio espantoso volvió cenizas en pocas horas a casi toda la ciudad. En el arrabal no hay más iglesia que la parroquia de Santa Ana, que ahora sirve de Catedral por no haberse aun concluido la fábrica dentro de la ciudad”.

Sacerdote jesuita