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La ciudad ideal


Salir a las calles de la ciudad de Panamá resulta una verdadera tortura a cualquier hora del día. El colapsado sistema vial capitalino no ofrece ya ninguna alternativa, la única opción es replantear lo que ya existe con una cuantiosa inversión económica.

Los 300 mil automovilistas que circulan diariamente por las principales vías de la ciudad capital encuentran en cada intersección un caos. Es una situación que no solo afecta la salud, sino que también trastoca la armonía en la sociedad y los hogares panameños.

Solventar esta traumática situación nos costará a los contribuyentes 1,600 millones de dólares, que serán invertidos en el Plan Maestro de Reordenamiento Vial que arrancará formalmente en dos meses.

Se trata de un conjunto de obras y programas quinquenales que busca mejorar la conectividad vial de la ciudad, reducir el tiempo de desplazamiento de un lugar a otro, bajar el número de accidentes y elevar la calidad de vida de los habitantes.

Son 23 obras que incluyen cambios y ampliación de vías, ensanches de carpetas asfálticas, puentes a desnivel para mejorar el flujo vehicular en las intersecciones y recuperación del Patrimonio Histórico de Panamá.

Las grandes capitales de Latinoamérica han pasado ya por esta fase, con excelentes resultados. Panamá ha copiado el modelo de varias de ellas, consistente en un sistema vial moderno, una buena señalización y medios de transporte masivos, como será en nuestro caso el Metrobús y el Metro.

Estas obras le cambiarán el rostro y la estructuración a la ciudad. Tendremos una urbe moderna, con intersecciones a tres niveles: subterráneas, a nivel del mar y sobre el mar mediante puentes.

Este es un compromiso en doble vía: al Gobierno le toca garantizar que las obras sean de buena calidad y a los ciudadanos cambiar radicalmente la actitud agresiva que mantienen en el volante.

El Plan Maestro, la transparencia en las contrataciones y un cambio cultural, nos llevarán a tener la ciudad que todos soñamos.