La clave del crecimiento económico
Nos resulta sorprendente que casi todos los países latinoamericanos estén de la mitad para abajo en la clasificación mundial de Innovación de las Naciones Unidas. Lo que sí sorprende y es deprimente es que, con pocas excepciones, ni siquiera integran el subgrupo de los que están “aprendiendo a innovar”.
LAS RAZONES POR LAS QUE NO HAY PAÍSES LATINOAMERICANOS ENTRE LOS PRIMEROS 30 LÍDERES EN INNOVACIÓN, PESE AL HECHO DE QUE BRASIL Y MÉXICO SE CUENTAN ENTRE LAS 12 ECONOMÍAS MÁS GRANDES DEL MUNDO, ESTÁN RELACIONADOS CON EL CLIMA POLÍTICO, REGULATORIO Y EMPRESARIAL.
El Ranking Global de Innovación del año pasado, elaborado con apoyo de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual de Naciones Unidas (Ompi), y el colegio de negocios Insead, con sede en Francia, clasificó a 141 países según su capacidad de innovación, o habilidad para inventar nuevos productos. Es un indicador clave del futuro de los países: en una economía global basada en el conocimiento, donde las empresas que inventan nuevos productos como Google, Apple o Facebook; a menudo tienen un valor de mercado alto que la economía de países enteros, la innovación es un factor clave de crecimiento económico.
Según el Ranking Global de Innovación 2012, los 10 líderes mundiales en campo de innovación son: Suiza, Singapur, Finlandia, Inglaterra, Holanda, Dinamarca, Hong Kong, Irlanda y Estados Unidos. Panamá, por cierto, está en el puesto 87.
El ranking no solo toma en cuenta las nuevas patentes registradas por país; un área en la que Estados Unidos está muy adelante del resto; sino también las Inversiones en Investigación y Desarrollo, y el ambiente empresarial y regulatorio. Entre los datos del estudio: Ningún país latinoamericano, con excepción de Chile, figura entre los 50 líderes mundiales en innovación. Chile está a la cabeza de los países latinoamericanos en el puesto número 39, seguido de Brasil (59), Costa Rica (60), Colombia (65), Argentina (70), México (79), Panamá (87); y continúa hasta llegar a Venezuela (118).
Este informe se muestra a los países que son “líderes” en innovación, los que “están aprendiendo” y los que muestran un “bajo desempeño” en relación con su ingreso per cápita coloca en el primer grupo a Suiza, países del Norte de Europa, Nueva Zelanda e Israel. El grupo “están aprendiendo” incluye a China, India, Vietnam y Ghana. El resto de los países del número 50 en adelante en el grupo de “bajo desempeño”.
Las razones por las que no hay países latinoamericanos entre los primeros 30 líderes en innovación, pese al hecho de que Brasil y México se cuentan entre las 12 economías más grandes del mundo, están relacionados con el clima político, regulatorio y empresarial. Asimismo, la calidad de la educación suele ser pobre, especialmente en el área científica, y en muchos países hay poco crédito disponible para nuevas iniciativas.
En nuestro caso, Panamá en estos últimos años ha ido mejorando, el Gobierno Nacional, conjuntamente con el Ministerio de Educación (Meduca), están realizando algunos esfuerzos, pero sucede que el resto del mundo avanza más rápido. En Asia, están avanzando muchos más que en Latinoamérica.
En cuanto a por qué existe una baja calificación en Latinoamérica se debe, en gran medida, a que la mayoría de los presidentes se resisten a reconocer que la región se está quedando atrás en calidad educativa, ciencia y tecnología. Prefieren no hablar de estudios como el Ranking de Innovación Global, o los Test Internacionales PISA de estudiantes de 15 años, o de las estadísticas de la Oficina de Patentes y Marcas Registradas de Estados Unidos, que muestran que Corea del Sur sola registró 13,500 patentes entre 2010 y 2011; mientras Brasil solo registró 250, México 120 y Argentina 50; y ¿qué hay de Panamá?
Habría que preguntarle al ministro de Comercio e Industrias, en su Departamento de Patentes y Derecho de Autor. ¿Cuántas patentes, marcas registradas e invenciones tenemos? y ¿qué alternativas existen para mejorarlas e incrementar la lista?
Afortunadamente, poco a poco estamos empezando a reconocer el problema y a enfrentarlo. A diferencia de varios países hermanos latinoamericanos que siguen contando el cuento chino de que sus naciones están haciendo grandes avances en educación, ciencia y tecnología; pese a que se están quedando cada vez más atrás del resto del mundo.