La clave del desarrollo
Los elogios internacionales para Panamá causan mucha emoción y hasta orgullo.
El modelo económico del país, impulsado por distintos Gobiernos, se ha convertido en el ejemplo a seguir para muchos países de la región.
Los índices de crecimiento son buenos, al punto de que en el 2011 la economía sobrepasó las expectativas y cerró por encima de 10.5%, lo que reforzó las calificaciones positivas de las agencias de riesgo que colocan a Panamá como un país ideal para invertir.
Ahora bien, existen otros problemas que deben ser atendidos con urgencia y van paralelos al desarrollo. La inflación que ronda el 5.5% es de preocuparse, si se considera que los panameños están pagando más dinero por los productos y servicios de primera necesidad.
Además, existen otras amenazas latentes que deben ser evaluadas, entre estas la seguridad en las calles y el costo de los productos de la canasta básica, que superan los 300 dólares mensuales.
Para incentivar la inversión es indispensable reforzar la vigilancia en las calles y ofrecerles tranquilidad a los empresarios y ciudadanos.
La educación juega un rol clave en todo el éxito que pueda tener el país. Si el Gobierno y la sociedad no logran mejorar los niveles de calidad de la educación, todo el crecimiento estaría en riesgo.
La transformación de la educación es justa y debe vincular a todos los sectores del país.
Los estudiantes que reciben clases en las escuelas y colegios públicos deben salir bien preparados.
Las universidades deben también ajustar sus planes de estudio y modernizar algunas carreras para poder suplir la demanda del mercado laboral.
En la medida en que se logren impulsar programas de educación eficientes también se le ofrecerá un mejor futuro a la juventud. No se trata de gobiernos o partidos políticos, sino de un asunto de Estado.
