La consolidación del sector financiero
Pro Mundi Beneficio. Así reza la cinta que soporta el águila en nuestro Escudo Nacional, sin embargo, Panamá ha enfrentado en los últimos años varias situaciones que ponen en duda la sostenibilidad de ese lema. No me refiero al Canal de Panamá, ni al "Hub" de las Américas ni al turismo. Esos sectores han sido afectados, pero no al punto de generar incertidumbre sobre su futuro. Me refiero más bien a la Zona Libre de Colón, a los agentes residentes y en especial al centro financiero. El modelo económico de la Zona Libre de Colón se ha vuelto anticuado en el mundo de Ebay, Amazon y Ali Baba, mientras que los (insisto mal llamados) Panamá Papers han convertido a la sociedad panameña en la fruta madura del mercado, aquella que pocos quieren comprar, dejando a nuestros agentes residentes en desventaja frente a sus pares extranjeros.
En estos años, el centro financiero ha tenido que lidiar con la lista gris de la Ocde, la intransigencia de Francia y su lista de paraísos fiscales, la huida de los corresponsales extranjeros, el resurgimiento de las acusaciones de organismos sobre nuestro rol en la red global de lavado de activos, el acelerado incremento en la regulación y la desaceleración económica del país. No olvidemos que tradicionalmente importantes ingresos del sector financiero provenían de la apertura de cuentas que solía resultar naturalmente de la constitución de sociedades panameñas, y que la Zona Libre de Colón es uno de los clientes más importantes de la banca panameña. ¿En qué se traduce todo esto? Sencillo, en mayores gastos y menores ingresos.
Lógicamente no todas las empresas del sector tienen la misma solvencia ni tienen la capacidad de soportar la crisis de la misma manera. En el mercado de valores ya varias empresas sucumbieron ante la onerosidad de la nueva regulación y el destierro bancario, ordenado por los corresponsales bancarios. Los resultados en ese segmento del sector financiero no son para nada alentadores, mientras que en el segmento seguros y banca ya hemos visto algunas víctimas y la contracción en los resultados del sector es generalizada, por lo cual todo apunta a que los más pequeños tendrán que considerar algún tipo de reestructuración para sobrevivir.
A diferencia de otros pequeños centros financieros, Panamá tiene una economía real basada en una industria y consumo nacional, por lo cual la fuga de capitales extranjeros ciertamente no resultará en la debacle del centro financiero, pero se tiene previsto que para el 2017 los negocios financieros que no puedan mantener un balance positivo serán puestos en venta al mejor postor o forjarán alianzas estratégicas con otras empresas en similar situación. Después de todo, consolidar los gastos fijos de varias empresas mejora el retorno en la inversión.
Panamá ha visto varias fusiones en el sector financiero en los últimos años, pero nada parecido a la ola de la década anterior, y eso es precisamente lo que podría avecinarse.
Abogado