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La conspiración contra la Biblioteca Nacional

Por: Redacción 03/09/2015

La historia de nuestro país, hecho sobre el cual ya he escrito varias veces, tiene el problema radicado en una parte de su sociedad, que una pequeña parte de ella no le interesa que se sepa integralmente la misma.

Además de no querer que el sistema educativo mejore, sino todo lo contrario, que nuestros estudiantes del sistema público de educación cada vez sean peores, me da la impresión, es más, ya estoy casi seguro, de que tampoco este sector quiere que nos enteremos de la verdad sobre nuestra historia.

A mí me llama la atención cómo ha sucedido con presidentes como Harmodio Arias, el verdadero pilar de la educación en nuestro país, a quien no se le ha reconocido nunca su papel sobre el mismo. Eclipsado por su más famoso hermano, Arnulfo, no se le ha ubicado en la historia en la dimensión que merece.

Ni hablar de Ricardo J. Alfaro, quien luego del golpe de Estado de Acción Comunal de enero de 1931, terminó prohijando las primeras elecciones limpias y libres de la supervisión extranjera.

Lo mismo sucede con las reivindicaciones por la devolución del canal el papel de los "próceres", y otros momentos de nuestra historia.

Y es que por alguna razón, a nuestros "poderosos" no solo les interesa escribir la historia a su antojo, además quieren modificarla como les da la gana, en detrimento de la memoria histórica nacional.

La situación de la Biblioteca Nacional de Panamá es de vergüenza. Con el presupuesto para el 2016 recortado a la mitad, su operación está condenada a lo mínimo. Ubicada en lo alto del Parque Recreativo Omar, en el centro de la Ciudad de Panamá, esta biblioteca es un sitio que debería servir a nacionales y extranjeros como un punto de encuentro cultural y de información sumamente valioso.

Pero la idea de nuestros políticos, de todas las tendencias es otra. Y yo creo entender cuál es la razón de semejante comportamiento anómalo.

La Biblioteca Nacional cuenta con la hemeroteca más importante del país. La mayor parte de los diarios y periódicos desde hace más de 10 años se encuentran en este lugar para uso y consulta de los usuarios del mismo.

Lo interesante de todo esto es que el personal del lugar ha trabajado casi sin recuerdos para poder brindar un servicio de primer nivel, conservando cada una de las hojas de un material invaluable para la reconstrucción de la ya mencionada memoria nacional.

Lo que sucede es que en la mencionada hemeroteca queda el testimonio gráfico de las cosas buenas y malas de nuestros políticos.

Esto es sencillo: si los honorables diputados no han tenido el valor y la entereza de permitir y usar adecuadamente un sistema de votación electrónica que le permita a cada panameño ?cuando así lo crea conveniente? saber cómo y cuándo votó sobre un proyecto de ley, menos les interesa que quede un registro sobre su comportamiento como político.

Entonces, operando desde esa óptica, me parece que los políticos actuales apuestan a la desaparición de la memoria histórica. Desmantelar el presupuesto de la Biblioteca Nacional los ayuda en su propósito de tirar tierra al recuerdo ciudadano de su comportamiento pasado, lo cual es sumamente conveniente.

La Biblioteca Nacional, además del presupuesto con el que ya contaba, solo necesita 1 millón de dólares adicionales para lograr conseguir los equipos y las capacitaciones que les permitan digitalizar la totalidad de la hemeroteca del lugar.

Así las cosas, queda clara la intención. Me llama la atención que, con tantas instituciones que producen documentos que requieren ser digitalizados, organizados, clasificados y almacenados, no se haya fortalecido a la Biblioteca Nacional para este propósito en general.

En nuestro país se destinan partidas de varios millones de dólares, de toda la vida, para abultar los presupuestos estatales con actividades absurdas, proyectos faraónicos o caprichosos de miles de millones de dólares, algunos sin una utilidad reconocida.

NI hablar de la viajadera inútil, tanto al interior como al exterior de cuanto funcionario con mando y jurisdicción se le ocurra. Mientras tanto, la Biblioteca Nacional en agonía, herida mortalmente por un sistema político corrupto y vengativo, que no le perdona ser el custodio de la verdad sobre sus acciones pasadas.

Espero que se entienda lo importante que es corregir este error. Las futuras generaciones no les perdonarán a los políticos actuales, como nosotros no se lo perdonamos a muchos políticos de la patria boba y la dictadura militar, su acción antipatria y mezquina para con los intereses del pueblo panameño, y en este caso su memoria histórica.

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Viernes 31 de julio de 2026

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