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La corrupción judicial y el juez honesto


Lo que no podemos permitirnos los panameños y panameñas y cuantos residan o habiten este país, es pasar por inadvertido lo que califico como una nueva trinchera de lucha en la historia de Panamá. Refiero la lucha contra la corrupción judicial. La discusión cobra vigencia, en realidad, nunca la ha perdido. En lo personal, llevo más de dos décadas, al menos una veinte veces a al año, dando declaraciones a los medios de comunicación social, respecto al tema de la corrupción judicial.

Siempre he atacado a la corrupción judicial. Ninguna sociedad puede permitirse jueces venales o corruptos. Los jueces corruptos son los destructores de la institucionalidad de una nación y los que tiran por la borda al Estado de Derecho. Los jueces venales justifican las arbitrariedades a través de una cómoda sentencia, ya sea por paga, precio o recompensa o hasta favores. Son similares a los chantajistas, sólo que con la pluma con que habrán de firmar la sentencia presta en manos para complacer o perjudicar. Con jueces corruptos ninguna sociedad tiene garantía de nada. Todo es tan irracional y absurdo. La sociedad entera está obligada a desaparecer, o al menos minimizar, la existencia de jueces venales.

Por ello, creo que se trata de un momento importante. Que la iniciativa haya emergido o nacido, o ha sido fraguada en la mente de los propios operadores del sistema judicial, y que el propio Presidente de la Corte haya salido a dar claros ejemplos y muestras de la enorme insatisfacción que existe en nuestro pueblo respecto los operadores del sistema judicial, me parece trascendente. Se trata de una propuesta buena, corregible, que no se encuentra escrita en piedras y que presenta flancos que tienen que ser mejorados. Pero también creo y entiendo que no puede trastocarse la independencia judicial y soslayar el compromiso de una carrera judicial que emerja de un consenso en donde, sin duda , los abogados tenemos que aportar nuestras propias sugerencias.

No creo que debamos desperdiciar la oportunidad del debate. No podemos darnos el lujo de quedar para la historia como una sociedad que se niega a discutir el tema o, al menos, a confrontarlo y encararlo. No creo que temas como transparencia, probidad y honestidad de los jueces sea antinómica con puntos tales como independencia judicial y carrera judicial. Lo que no podemos permitirnos es apartar la mirada del tema de la corrupción judicial y engañarnos como si nada aconteciera en nuestro medio. Tenemos un compromiso, todos, de darle al país jueces probos, imparciales e independientes.

Abogado.