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La corrupción y su impacto

Por: Redacción 22/02/2017

Los recientes hechos que han conmocionado al país, los cuales parecen mostrar apenas la punta de un inmenso iceberg de corrupción y rapiña de los fondos públicos, ameritan una reflexión en torno a sus orígenes e impactos. En relación con sus impactos, los más evidentes son los de carácter político, que han llevado a que en estos momentos nos encontremos no solo con un gobierno políticamente desgastado, sino frente a una administración que carece absolutamente de toda legitimidad frente a la población, lo cual la hace incapaz de enfrentar las grandes tareas nacionales pendientes. En el plano político, además, se evidencia que toda la institucionalidad política del país se encuentra profundamente carcomida por el cáncer de la corrupción y el clientelismo. No solo se trata de la percepción generalizada de que todos y cada uno de los partidos políticos se encuentran vinculados con la corrupción, se trata, además, de la presencia de un sistema electoral sostenido en una forma de elecciones basada en las donaciones que ofrecen los sectores económicamente dominantes del país, a cambio de obtener el favor de los funcionarios electos, quienes desde sus altos cargos facilitan el favoritismo y los vergonzosos actos de corrupción.

En el plano económico, por su parte, los impactos también son claros. En primer lugar, ahora que se ha comprobado la presencia de situaciones de coimas y otras formas de corrupción generadas por algunas actividades empresariales, haciéndose también evidente la existencia de sobrecostos en las obras públicas, significando con ello que sumas muy importantes de recursos económicos que debieron haber estado para atender problemas de educación, salud, agua potable y seguridad social simplemente fueron hurtados de manera descarada. Buena parte de estos sobrecostos han significado, además, el abultamiento de la deuda pública, comprometiendo así el bienestar de las futuras generaciones que tendrán que enfrentar el servicio de la misma. Por eso hemos insistido en que debemos luchar para que ni un solo centavo de aquella parte de la deuda pública, producto de la corrupción, sea pagado.

El impacto más dramático de la situación es que la misma ha llevado a que una parte de la llamada sociedad civil pierda la propia autoestima nacional, entendiendo de manera desafortunada que la solución tiene que venir fundamentalmente de expertos y comisionados del exterior. Los panameños deberíamos entender que Panamá es un país soberano, por lo que sus ciudadanos y ciudadanas estamos en la obligación de luchar de manera tenaz para combatir la corrupción, causada por un sistema que antepone el lucro, el despojo y la rapiña al bienestar de la población. Nuestros problemas, también tenemos que entender, los debemos resolver los panameños, de lo contrario, estaríamos dando la impresión de un país que es fácil presa de los intereses foráneos. Necesitamos unir a nuestro pueblo para refundar la nación, este es nuestro único camino para adecentar el país y asegurar el futuro de nuestros hijos y nietos. ¡Cambiemos el sistema para salvar a la nación!

Economista

 

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