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La credibilidad de Ferrufino


A diferencia de algunos de sus homólogos, el ministro Ferrufino es un hombre con inteligencia social. A esa cualidad apelamos cuando exigimos transparencia en su gestión y responsabilidad en el uso de fondos públicos. El Ministro debe entender que hay explicaciones que dar a la sociedad cuando se denuncian malos manejos en la cartera que se le ha confiado. Nadie puede pensar que, con la reputación de honradez que le precede como titular de la cartera de Desarrollo Social, Ferrufino haga negociados con sobreprecios en la compra de capotes. La transacción denunciada no alcanza los 20 mil dólares, lo que equivale a una gota de agua en el océano de cientos de millones de dólares que maneja la institución. Por eso, se necesita una explicación clara y detallada sobre las irregularidades denunciadas y, sobre todo, la razón de ser de dichas irregularidades. El gobierno debería apoyarlo en pleno, caiga quien caiga, porque lo que está en juego aquí no es solamente el abuso de fondos públicos, sino una cuestión de credibilidad. Si se intenta correr una cortina de humo, si las explicaciones se reducen al tipo de “me quieren hacer daño”, entonces comenzaremos a pensar en cuántas gotas así han llegado al mar del MIDES. La respuesta de que todo se hizo “legalmente”, aunque en el fondo sea una transacción que raya en la inmoralidad, es la de un caradura que no es condigna con la figura del señor Ministro. Estamos seguros que Ferrufino cuenta con suficiente inteligencia social para entenderlo.