La crisis del agua
Los trabajadores del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) volvieron a poner en aprietos a esta entidad estatal.
Las demandas salariales y su oposición a la creación de la Autoridad del Agua los llevaron a paralizar la institución, responsable de producir y distribuir agua potable a miles de panameños en todo el país.
La realidad es muy clara y no hay por qué matizarla. El IDAAN es una entidad clave para garantizar la salud de la población y sus tropiezos administrativos en distintos gobiernos han dejado más problemas que soluciones.
Los funcionarios reciben salarios bajos y los problemas financieros nunca han dejado de ser un dolor de cabeza para los distintos directores. Los cambios en esa institución se han propuesto en varias administraciones, pero hasta ahora se inicia el proceso de consulta para intentar resolver la crisis histórica.
Una de las voceras de los trabajadores dijo algo muy cierto y es que el IDAAN es una entidad técnica que debe ser tratada bajo ciertos parámetros.
Los panameños son los más interesados en que el IDAAN realmente funcione y preste un servicio de calidad. Hasta el momento solo sobrevive en medio de las crisis que se generan a cada momento.
El diálogo debe prevalecer para lograr una institución moderna y estable, pero la sociedad exige más eficiencia en el servicio.
La modernización del IDAAN beneficiará a todos los ciudadanos sin importar el partido político o la condición social.
Los problemas con el suministro de agua inciden directamente en la economía del país, por lo que debe ser tratado como un asunto de Estado.
La transformación del IDAAN tiene que ser profunda y así debe quedar establecido.
