La crisis del agua
Los problemas con el suministro de agua potable parecen no acabar. Todos los días la crisis se intensifica por la rotura de tuberías y la deficiente producción de las plantas potabilizadoras.
Solo en la ciudad capital se estima que cerca de 200 mil personas tienen que vivir sin agua potable, algo muy difícil de entender en un país con tasas elevadas de crecimiento y de desarrollo. Aunque existen sectores que se oponen a la creación de la Autoridad Nacional de Agua, es tiempo de considerar seriamente darle prioridad a este tema. Mientras no existan los canales administrativos eficientes que ayuden a soportar la operación del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), los problemas seguirán.
No se trata únicamente de la producción de agua en las plantas potabilizadoras, el tema es más profundo y abarca un personal desmotivado. Los bajos salarios que se pagan en el IDAAN provocan que muchos trabajadores emigren a otros sectores en busca de mejores oportunidades.
El IDAAN es una entidad técnica, por lo que necesita de profesionales preparados para ofrecer soluciones rápidas y confiables a la institución. Un daño en una tubería madre, por más empeño que le pongan los trabajadores, puede demorar horas en repararse.
Las autoridades aceptan que para comprar piezas o contratar alguna empresa externa pueden pasar días, siguiendo los trámites burocráticos que existen. Mientras eso suceda, cientos de consumidores pueden estar sin agua potable.
La propuesta de la nueva autoridad pretende mejorar esa clase de problemas. También es necesario contemplar mecanismos más dinámicos que permitan recuperar la cartera morosa. El agua potable es un asunto sanitario.
