La crisis del IDAAN
En el marco de la celebración del Día Mundial del Agua, ayer, es propicio revisar algunas reflexiones que hizo Roberto Alfaro, miembro de la Junta Directiva del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), sobre la caótica situación por la que atraviesa la institución.
Alfaro hizo una radiografía profunda del IDAAN, llena de cifras y estadísticas capaces de quitarle la respiración a cualquier persona.
Por ejemplo, solo el 30% de los consumidores totales recibe mensualmente una factura de cobro por su consumo, debido a la falta de medidores y de personal para instalarlos.
Aunada a esta situación, se calcula que el IDAAN carga a 135 mil personas que reciben el suministro de agua potable a través de conexiones brujas, o sea que no pagan un solo centavo por el servicio.
Y como si eso fuera poco, el 40% de toda la producción se pierde por las fugas existentes a lo largo de toda la red.
La terrible situación de la institución más importante del país empieza desde la misma producción del líquido; cada galón de agua le cuesta al IDAAN $1.39 y se la factura, al 70% de los que tienen medidores, a 91 centésimos.
Fuera de los gastos administrativos que enfrenta, tiene que pagar anualmente $12 millones en electricidad y $4 millones para que carros cisterna repartan agua en las comunidades a las que no les llega el servicio.
No hay que profundizar mucho en los números para darse cuenta de que el IDAAN necesita con urgencia una reestructuración profunda.
La crisis del agua no debe verse todos los años como una fecha para lanzar discursos vacíos. Hay que tomar cartas en el asunto ya, antes de que un día amanezcamos definitivamente sin el vital líquido.
