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La crisis del modelo económico

Por: Redacción 26/04/2017

Tal como lo señalamos en un artículo anterior, la crisis generalizada del actual modelo socioeconómico de Panamá empieza a mostrarse con claridad en la esfera de la economía. Se trata de una realidad que no solo se muestra en la progresiva desaceleración de la economía. También se expresa con bastante claridad en las crecientes dificultades que sufre la población en términos del empleo, lo cual ha llevado a que, de acuerdo con las últimas encuestas, este problema aparece como el segundo en importancia para la opinión pública, colocándose inmediatamente después de la inseguridad ciudadana.

Lo importante en este caso es conectar esta realidad con los factores que la explican. Esto se facilita recordando que la economía panameña responde de manera significativa a lo que se conoce como un modelo guiado por las exportaciones, de manera que la evolución del comercio exterior a nivel internacional resulta fundamental para explicar su dinamismo. También resulta importante señalar que la dinámica del mismo depende de la tasa de expansión de la economía internacional, así como de la llamada elasticidad del comercio exterior en relación al ingreso, es decir, del porcentaje en que los flujos comerciales se expanden por cada punto porcentual de crecimiento económico a nivel mundial.

El problema reside en que ambos factores muestran niveles reducidos. En el caso del crecimiento del producto vale destacar, entre otras cosas, que los países más desarrollados parecen encontrarse en una condición que, utilizando el concepto de Alvin Hansen, se conoce como estancamiento secular, en un contexto en el que, además, se observa un declive en el crecimiento de la productividad, tanto a nivel de los países desarrollados, como en las economías emergentes, tal como lo demuestra Andrew G. Halden, economista jefe del Banco de Inglaterra, en un reciente documento titulado "Productivity Puzzels".

En lo que se refiere a la llamada elasticidad del comercio exterior con respecto al ingreso, lo importante a destacar es que la época en que a nivel mundial los flujos de comercio internacional crecían el doble que la producción global han pasado. Debido al fenómeno conocido como la desaceleración del comercio, este factor actualmente apenas es cercano a un valor de uno. De hecho el mismo fue de 0.7 en el 2015. De acuerdo con diversos analistas, este fenómeno se debe a factores estructurales, tales como el agotamiento de los efectos de la apertura comercial y de la formación de las cadenas de valor. También se mencionan algunos efectos coyunturales, como lo es el hecho de que el comercio exterior es más cíclico que el producto, lo que significa que el mismo pierde más velocidad que el producto en condiciones de bajo crecimiento. Vale apuntar el hecho de que en condiciones de reducido crecimiento secular, este factor prácticamente se convierte en estructural.

Estos son hechos que, dado su potencial impacto sobre nuestro país, deberían ser observados y analizados con atención. Esto, desgraciadamente no se está haciendo. Así mismo sería importante ir construyendo alternativas para enfrentar la situación. Una de ellas sería una política de seguridad y soberanía alimentaria, centrada en la producción nacional de alimentos.

Economista

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