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La crisis educativa y los paros escolares

Por: Redacción 29/06/2015

No escapa al conocimiento de los ciudadanos y ciudadanas panameños la profunda crisis por la que atraviesa la educación nacional. Esta realidad se hace patente cada día. Los fracasos escolares, con especial referencia a la Enseñanza Media y sus diversos ciclos y modalidades, son alarmantes y van en aumento año tras año. A toda esta irregularidad educativa contribuyen de manera especial los movimientos de “paros y huelgas” protagonizados por los estudiantes y por los educadores de escuela (en la capital, en provincias y en lugares apartados de difícil acceso).

Estos movimientos de paros se han incrementado lamentablemente durante los últimos tres años lectivos, y existe la posibilidad (amenazas de huelga general si no se atienden a tiempo las justas reclamaciones de maestros, profesores, estudiantes y padres de familia afectados) en cualquier momento del presente año escolar.

Las causas que motivan este comportamiento, a todas luces cuestionable, se deben a diversas razones: la estructura del sistema educativo nacional, en esencia mantiene la misma organización tradicional de cómo fueron concebidas en las décadas de los años 70 del siglo pasado, con retoques o simples añadidos efectuados de modo parcial y respondiendo a circunstancias emergentes. No obstante, el tan proclamado principio de la integridad del proceso educativo, establecido en constituciones y leyes, lo cierto es que nuestro sistema educativo acusa una marcada división de los niveles y ramas de enseñanza en compartimentos, con los correlativos desajustes de orden pedagógico, administrativo y de orientación general.

Por otra parte, el impresionante desarrollo de la educación en las dos últimas décadas, durante las cuales se ha multiplicado la matrícula en los distintos grados docentes y se ha modificado profundamente la estructura de los sistemas educativos, ha desbordado el marco un tanto estático y las previsiones de la administración educativa y ha planteado nuevos y agudos problemas a la organización escolar. Las consecuencias de ese movimiento, de esa crisis de la educación, son diversas e importantes. La concepción misma de política educativa está ahora en revisión. Se considera que no puede limitarse ya a su contenido tradicional.

Las reformas educativas “parciales y cosméticas” y los cambios de los últimos años han agregado a las estructuras tradicionales algunas modalidades, especialmente al nivel de la Enseñanza Media, pero sin que ellas alcancen a darle al sistema educativo la organicidad y la continuidad indispensables al proceso de educación. El incremento de los fracasos, sobre todo en las materias de Matemáticas, Español y Ciencias son cada vez más alarmantes. Así lo registran las estadísticas nacionales e internaciones.

En cuanto a los fines de la educación, se observa su carácter excesivamente general y abstracto, inapropiado para orientar de modo concreto y en situaciones reales el proceso educativo. No forman un todo coherente y hay ausencia de la complementación necesaria que debe existir entre los fines propiamente pedagógicos y los políticos, sociales, culturales y económicos. No reflejan nuevas y deseables funciones y actitudes del hombre dentro de la sociedad, cuyo proceso acelerado de cambios va en aumento progresivo. Lamentablemente, hay que decirlo sin ambages, la educación oficial panameña aún permanece anclada, sin señales de iniciar con decisión hacia el futuro, una planificación integral desde el kindergarten hasta la Universidad.

Ha de superarse la etapa en que se asignaba como finalidad de la Enseñanza Media, particularmente en su rama académica, la preparación exclusiva para la Universidad, concepto que es causante de la presión que actualmente ejercen sobre la Enseñanza Superior los egresados de la Educación Media y de las frustraciones que son bien conocidas de todos.

La Educación Media debiera considerarse como un ciclo educativo de fines formativos y de preparación para la vida, sin que el alumno considere truncadas sus aspiraciones y educación por el solo hecho de no ingresar a la Universidad. En lo que dice Ministerio de Educación (Meduca), necesariamente tenemos que señalar la tendencia al excesivo centralismo de tareas que podían delegarse, mientras por otro lado se descuidan funciones que tienen que ver con la formación, ejecución y coordinación de las políticas y planes educativos y con la orientación técnica del desarrollo de la educación.

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