La crisis en Siria, fuera de sus fronteras
La situación que vive el pueblo ha trascendido sus fronteras desde hace meses, afectando la vida de los países vecinos que, en una muestra de solidaridad, han permitido que miles de ellos logren salvar sus vidas.
Turquía, Líbano, Irak, Algeria y Jordania han recibido gran cantidad de refugiados.
En algunos casos se les permite levantar algún campo de refugiados para recibir ayuda internacional, pero en el caso de Líbano, las autoridades no lo han permitido, argumentando que con su actitud busca mantenerse alejado del conflicto del país vecino; solo les permiten quedarse con familiares en colegios, viviendas alquiladas y en una situación my precaria por la falta de ayuda.
A este país han ingresado cerca de 35 mil personas.
Este fenómeno se repite en las otras naciones, provocando algunos descontentos, porque la situación de guerra en Siria mantiene intranquila a la región que desde hace meses, junto con la Liga Árabe y la ONU, busca una salida política que termine con la masacre que hay para acabar con el gobierno de Bachar al Assad.
Lo cierto es que ninguna de las instancias internacionales ha logrado su cometido y la ciudadanía sigue muriendo en las calles de las distintas provincias, que son bastiones para los rebeldes y para el Gobierno que busca mantener su estructura.
La ONU registró la mayor pérdida esta semana al renunciar Kofi Annan como enviado especial para solventar la crisis en Siria, ya que no contaba con el apoyo internacional que permitiera imponer sanciones al gobierno de al Assad ni se le permitió buscar una salida negociada.
Tras este evento, la Asamblea General de la ONU criticó fuertemente el papel jugado por el Consejo de Seguridad y de los países como Rusia y China, que han hecho las cosas difíciles y no han permitido que llegue la paz para los sirios.
