default

La crisis financiera y la familia

Por: Redacción 19/03/2016

Mons. Emiliani, mi familia ha entrado al borde de la desesperación. Soy una mujer casada con un hombre que fue muy exitoso en todo. De joven fue buen estudiante y triunfaba en todos los deportes del colegio. Fue a estudiar a Estados Unidos y sacó su carrera de ingeniero civil y acá estudió después derecho, aunque nunca ha ejercido. Como constructor, luego como hombre de negocios y empresario triunfador, amasó una fortuna considerable. Pero llegó la crisis financiera y empezó a perder dinero en malas inversiones. Un amigo socio le hizo trampas en un negocio y perdió mucho dinero. A todo eso dejó de hacer ejercicio, se engordó mucho y ya se pasa constantemente de tragos y criticando a todo el mundo. No asiste a misa, salvo cuando algún familiar o conocido fallece. Tenemos tres hijos varones que son buenos estudiantes, pero que sienten resentimiento por su papá, ya que los insulta y los ridiculiza diciendo que podrían ser mejores. Que él no va a consentir mediocridades y que si alguno pierde materias en la universidad o colegio, los sacará inmediatamente. El mayor estudia en Estados Unidos. Pero lo peor, que nuestros ingresos han menguado muchísimo y mantenemos unos gastos que nos están comiendo lo que tenemos en el banco. No estamos produciendo ingresos de ninguna clase. A este paso no podremos mantener la casa de playa, ni los gastos generales en nuestro hogar. Tenemos tres empleadas y un señor que es chofer y que hace de todo. Mi marido sigue viajando a Estados Unidos a hacer negocios y nada le resulta. Acá no tiene contratos desde hace meses. Está deprimido y desesperado. Yo tengo mi título de administración de empresas y quisiera ponerme a trabajar. Él dice que se vería muy mal eso. Hace años como ingeniero era muy activo en todo. Luego al meterse en negocios de inversiones y otras dos empresas dejó de ejercer su profesión y solo se la pasaba en reuniones y buscando dinero en todas partes para invertir con muy buenos resultados. Se convirtió en un experto de la bolsa de valores y de pronto, poco a poco, nada le fue saliendo bien, vino la crisis financiera, el robo descarado de su socio, errores al invertir, otros socios que se separaron y ahora estamos camino a la ruina.

 

Por otro lado, busque trabajo, y desempéñese en lo que usted aprendió en la universidad. Que el hijo mayor tiene que devolverse de Estados Unidos y estudiar en una universidad de acá, también sería lo mejor. Allá se va una cantidad de dinero y hay en nuestra patria buenas universidades muchísimo más baratas que las de Estados Unidos y una buena educación. La clave de la formación es el que estudia, su actitud, su compromiso, sus ganas de superarse y sus metas.

Su marido está atravesando una depresión que lo está arruinando. Ya hay un deterioro físico notable, y el licor avanza ferozmente para terminar convertirlo en un adicto. Él tiene que recapacitar y saber que el mundo de las inversiones implica muchos riesgos, y que los que están muy metidos en eso tienen el respaldo de grandes capitales para asumir los golpes, o el recurso de empresas que puedan amortiguar las pérdidas y así ellos sobrevivir. Su esposo dejó su trabajo de ingeniero y empezó a "jugar con dinero" y mientras acertaba ingresaba capital, pero los errores, las malas jugadas de socios tramposos y la crisis financiera, acabaron con su dinero.

Él tiene que volver a su profesión de ingeniero y con humildad aceptar los trabajos que le den y empezar de nuevo. Tiene que reconocer que debe arrodillarse ante el Señor y pedirle discernimiento, fortaleza, sabiduría y mucha humildad. Y repito, reducir el ritmo de vida que llevaban. Tener una sola empleada doméstica, vender la casa de playa como también la casa de la ciudad e irse una vivienda más sencilla. Con ese capital de las ventas pueden sobrevivir mientras consiguen empleo y recuerden, que con Dios somos invencibles.

Monseñor

Edición Impresa

Viernes 24 de julio de 2026