La cruda verdad
En estos días es curioso ver cómo algunos consumidores se descontrolan y están dispuestos a gastarse hasta lo que no tienen en sus bolsillos.
Es algo impresionante cómo las fiestas de fin de año despiertan ese instinto compulsivo de adquirir productos y servicios.
De seguro la economía se transforma por completo en los últimos meses del año y las revoluciones aumentan en todos los sectores productivos del país. Los centros comerciales son intransitables, mientras que los tranques se duplican, sobre todo en los días de quincena.
La administración del presupuesto familiar es clave para estas fechas donde existen más ingresos (bonos, décimo tercer mes y ahorros navideños) pero que también suben los gastos por los regalos de Navidad y las celebraciones.
El auge económico que existe en Panamá no se puede comparar con ningún país de la región. La realidad es que la prosperidad del país se refleja en estos días de fiesta.
Lo que sucedió ayer en algunos centros comerciales evidencia que ni siquiera es necesario esperar la quincena para que los almacenes y las tiendas estén abarrotados de consumidores.
Como todo país en vías de desarrollo, hay problemas sociales y conflictos políticos que resolver, pero eso no significa que existe alguna clase de crisis.
Cuando se publican editoriales en el extranjero, donde se pone en duda el crecimiento de Panamá, utilizando como argumento hechos políticos, resulta muy irónico.
Si en verdad se pretende hacer un análisis crítico de la situación del país, es necesario poner en la balanza los indicadores económicos y los factores sociales. Estos elementos son más contundentes que las simples percepciones.