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La CSS, problema de nunca acabar


Los problemas de la Caja de Seguro Social han sido temas de campaña por lo menos en los últimos cuarenta años. Desde asaltos a sus fondos y la utilización de los mismos como caja menuda de los gobiernos, hasta las deficiencias contra los usuarios como los envenenamientos que aun dejan sus secuelas. Todo el mundo promete, en campaña, atender, mejorar y solucionar estos conflictos. Llegado el momento la Asamblea Nacional y el foro público se convierten en escenarios de amargos desencuentros, como si en cada periodo se inventaran nuevas fórmulas para un viejo problema. Ahora la nueva dirección de ese centro de seguridad social no ha dado una explicación que satisfaga a los diputados, por la baja ejecución presupuestaria experimentada en su primer año de gestión. Es posible que en cada periodo presidencial se esté partiendo de la descalificación de lo actuado por las administraciones anteriores, y en la búsqueda de nuevos milagros lo único que surgen son nuevos errores. Tanto como el propio país, la CSS parece sometida a un tratamiento inmaduro y caprichoso de sus temas que no detiene su crisis sino que le incorpora nuevos males. Pero el problema no parece radicar en los gobiernos sino en la clase política dirigente, que tras tratamientos fragmentarios, no parece decirse por cuales temas son de Estado y cuáles de campaña partidista. Al final la Caja y sus usuarios son los que pagan las consecuencias.