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La defensa de la Tierra: Una actividad científica y humana


En una ocasión, el ex secretario general de la Organización de las Naciones Unidas, Dr. Koffi Anaan, señaló que muchas de las turbulencias y catástrofes que se producen en nuestro planeta Tierra, no son eventos propios que entran en el terreno de la explicación natural o de la naturaleza, sino que son obra de la acción humana, que con relación a su planeta se comporta como verdadera plaga depredadora, sin repara en los daños que se derivan de tal comportamiento, justificado por la búsqueda irracional del lucro y la ganancia.

En el fondo se trata de una visión insensata, inhumana y anti-ética, que tiene al hombre como el artífice de su propia destrucción.

Como negar hechos tan deplorables para la existencia humana, como la contaminación en el planeta de miles de ríos de agua dulce, es decir para el consumo, lo que ha venido agravar el déficit de este vital líquido; como negar la desaparición de millones de áreas de bosques, con el cuento del desarrollo, generándose con ello graves desórdenes climáticos, con pérdidas de millones de seres humanos, como negar la infección a la cual ha restado sometida nuestra atmósfera por la emisión de gases tóxicos, como ocultar que muchos compatriotas sin saberlo, ambulan con sus pulmones cargados de plomo y que muchas de las enfermedades respiratorias están asociadas a esta sustancia; solo un insensible e ignorante con mentalidad de suicida, se hace el loco y no el importa la suerte de nuestra planeta.

Me incomoda y molesta, que algunos, tal vez motivados por intereses individuales y económicos, se la pasan atacando a hombres y mujeres, que han hecho de la actividad de defensa del planeta Tierra y de nuestro habitad Panamá.

Nos parece injusto y fuera de toda lógica sana, señalar que profesionales, como los de la talla de un Felix Wing, la ingeniera Raisa Banfield, la distinguida ciudadana y científica Alida Spadafora u organizaciones como Ancón, están motivados por inclinaciones ideológicas de la izquierda y con ese argumento, cuento de camino, se pretenda deslegitimar sus acciones. De manera reiterada, los ambientalistas panameños, profesionales de mucha valía han señalado, que desarrollo y ambiente no son incompatible, Lo que si es contradictorio, es el crecimiento económico y el desarrollo que tritura y mata la naturaleza y genera zozobra en el medio ambiente.

Desafortunamente hasta los propios detractores de la política de la defensa del medio ambiente, sin saberlo se benefician de una actividad de tal calado humano y científica. Aspiramos a que nuestra autoridades educativas se le ocurra incluir en la currícula desde temprana edad, la importancia de cuidar nuestro planeta y nuestro Panamá.