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La desigualdad en la educación


América Latina no es una de las regiones más pobres del planeta, pero es la más desigual en la distribución de su riqueza. Según datos de las Naciones Unidas, el 10% de los más ricos de la población latinoamericana concentran el 35% de los ingresos, el 40% más pobre recibe tan solo el 15%. Numerosos estudios realizados revelan que Panamá está entre los países de la región con mayor desigualdad social. Lo más desolador del panorama descrito es que en medio de esta injusta estructura, la carga para el estado, en cuanto a cobertura educativa, es y será cada vez mayor, pues la población estudiantil seguirá creciendo según el modelo actual que perpetúa la desigualdad social.

Aunque la desigualdad educativa está arraigada en el propio sistema, el gobierno que preside Ricardo Martinelli, ha redireccionado recursos públicos hacia los más pobres mediante el innovador programa de la Beca Universal. El programa no ha comenzado, será gradual y están por verse sus resultados. Aunque el esfuerzo debe ser aplaudido, es preciso resaltar que no es un programa sustentable que vaya a resolver el gran dilema de crear los cimientos para una educación de calidad, que es el gran reto nacional. El gobierno necesita promover programas educativos sustentables, que ofrezcan las condiciones permanentes para fomentar el crecimiento económico y el espíritu empresarial entre los estudiantes, y que en países como Uruguay, Chile y Brasil, están teniendo extraordinarios resultados.