La destrucción del idioma español
Es increíble cómo en nuestro país se ha destruido nuestro idioma por la costumbre de preferir lo extranjero a lo panameño. Nuestro idioma, gústenos o no, es el español porque ellos nos conquistaron y de allí descendemos. No es novedad que ciertas personas prefirieran el inglés al nuestro, pero ahora, realmente, se está abusando del mismo y no considero correcto que cambiemos nuestra manera de hablar por una preferencia extraña.
Desde la escuela primaria aprendía correctamente el español, lo continué en la secundaria con profesores como Alfredo Cantón y me siento orgullosa de hablarlo lo mejor posible, dentro de mis posibilidades y escribirlo lo mejor que puedo.
Sin embargo, cada día introducimos más palabras en inglés y eso que una de nuestras fallas es que la juventud no habla ese idioma, lo que le impide conseguir buenos empleos y que las empresas extranjeras no cuenten con el personal acreditado. Pero una cosa es hablar el inglés como segundo idioma y otra tratar de suplantar el nuestro.
Si se dan cuenta, la propaganda del carnaval panameño es “qué priti el carnaval de la citi”. Ninguna de esas dos palabras son español y si queremos vender nuestro carnaval, esta propaganda no sale de nuestro territorio.
¿Hasta cuándo nuestros locutores de radio y televisión hablan mal el español? No tienen idea del uso del verbo haber que no tiene plural y la mayoría dice “hubieron”. No es posible que en la Universidad, en la escuela de periodismo no les enseñen correctamente nuestro idioma que es lo más importante en esa profesión. No sé de dónde han sacado aquello de lo que fue o lo que será. Un día le dije a una jovencita a quien le escuché decir: “voy a lo que es el parque”. Hija, elimine lo que es y le queda una linda frase: “voy al parque”. Y como este puedo poner miles de ejemplos que han acabado con el español.
Observen los nombres de los nuevos edificios de la ciudad. El 95% son inglés: “Golf Park”; “Sea View” o quinientos más. Aquellos nombres latinos pasaron de moda.
Lo peor es que no sé quién da permiso para poner esos nombres; pero no debieran darlos porque las autoridades son las primeras que deben velar por la conservación del español.
En los diarios son muchos los errores ortográficos que aparecen y que dicen muy mal de ellos y sus editores. Entonces, ¿a dónde llegaremos por ese camino?
Desconozco cómo son los profesores de español en las escuelas, pero les hace falta mucho para enseñar correctamente a los alumnos el uso de nuestro bello idioma. No sé tampoco hasta dónde leen esos alumnos, pero leyendo se aprende mucho y cada vez leen menos y mandan más correos mal escritos que habla muy mal de nuestra juventud.
Prácticamente, los anuncios, los nombres de los negocios en nuestra ciudad, son todos en inglés. Pareciera que no nos sentimos orgullosos del español y preferimos hablar en lo que desconocemos, pero está de moda. ¿Cómo es posible hablar de “sticker” cuando debemos decir calcomanía. Decimos breque cuando debemos decir frenos; decimos emergencia cuando es correcto decir urgencia. Sinceramente, me duele ver nuestra juventud cómo está destruyendo su propio idioma en beneficio del extraño.
Los norteamericanos de Estados Unidos se sienten orgullosos de su inglés. No sé si recuerdan que los zonian que vivían en la antigua Zona del Canal, pasaban cincuenta años y jamás aprendían el español. Pero nosotros somos flojitos de gurupera y olvidamos las palabras correctas para suplantarlas por idiomas extraños. Si nuestros maestros y profesores de español se levantaran de su tumba, no se sentirían orgullosos de lo que sucede en Panamá. Y así como desconocemos nuestro idioma, también lo hacemos con nuestra historia porque muchos de los muchachos desconocen qué se celebra el 3 de noviembre o el 28 de noviembre. Pero sí bailotean al compás de las bandas musicales que interpretan música extraña y ya no es lo mismo en los desfiles a donde muchos de los jóvenes van a lucir sus uniformes o su bailecito al compás de las bandas.
Ojalá que los profesores y maestros de español enseñen mejor nuestro idioma para que los estudiantes aprendan a quererlo y en la ciudad se vean más letrero en español que en el idioma inglés.